Blog de Hermógenes

sábado, 18 de agosto de 2018

Rendición Incondicional


         Renuncié a “El Mercurio” hace casi diez años precisamente cuando el diario, que había sido el principal baluarte del “Sí” que salvó y reconstruyó a Chile, se trasladó a las filas del “No” al apoyar la candidatura presidencial de Sebastián Piñera, exponente del “No” y recién condenado por comprar acciones con información privilegiada. Tenía otras razones, aparte de las políticas y morales, para alejarme del hogar periodístico que me había cobijado 46 años (y a mis antepasados más de sesenta), pero la fundamental fue ésa.

         Nunca me he arrepentido. La edición de hoy sábado del diario viene a ratificar esa rendición incondicional del “Sí” y de la derecha, siendo “El Mercurio” el baluarte más representativo de ella en el país.

         Ya antes el Ejército –que se define como “siempre vencedor y jamás vencido”— se había rendido a la izquierda cuando, en 2004, su comandante en Jefe, Juan Emilio Cheyre, declaró urbi et orbi: “El Ejército de Chile tomó la dura pero irreversible decisión de asumir las responsabilidades que  como institución le caben en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado” (“El Mercurio”, 10.12.04). ¡Declaró a su institución como la gran culpable de todo lo malo! Pero formó parte de ella, no renunció ni nunca levantó la voz. Clavó así un puñal en la espalda de su todavía vivo, pero muy disminuido, antecesor, Augusto Pinochet. Y proclamó a la izquierda como la gran inocente, pues “todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado” ya no eran culpa suya.

         En esta línea, “El Mercurio” de hoy editorializa diciendo: “La concesión del beneficio de libertad condicional a condenados por delitos de lesa humanidad que se encuentran en Punta Peuco ha reflejado una discusión anterior…”

         ¿Cómo? ¿Militares condenados por delitos de “lesa humanidad”? Pero si los militares salvaron a la democracia, a pedido de los demócratas, de la guerra por las armas que le había declarado a aquella la extrema izquierda armada. Camionetas que trasladaban armas en 1973 lo hacían con padrones que registraban como domicilio La Moneda (“El Mercurio Bajo la Unidad Popular”). ¿Cómo los militares iban a vencer al ejército clandestino sin usar sus armas? Además, los delitos de lesa humanidad fueron creados en Chile por la ley N° 20.357 de julio de 2009 y los presos de Punta Peuco lo están por hechos de los años 70 y 80, cuando actuaron ante el llamado de los demócratas. La Constitución “asegura a todas las personas” (art. 19) que “ningún delito se castigará con otra pena que la que señale una ley promulgada con anterioridad a su perpetración, a menos que una nueva ley favorezca al afectado”. Ese “principio de legalidad” es universal y forma parte del derecho internacional de los derechos humanos. Sólo “juristas” de izquierda y del “No”, que no respetan el derecho, los hechos ni la verdad histórica, pueden sostener que los militares cometieron “delitos de lesa humanidad” cuando éstos no existían y cuando actuaban a petición de los civiles para salvar la democracia y la legalidad. Pero ahora “El Mercurio” afirma que están presos por haberlos cometido.

         Es que ya nada puede sorprender en materia de miedo a la izquierda. Hemos visto días atrás al presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmetsch, negar la libertad condicional a un preso de Punta Peuco por tener éste otras causas pendientes, cuando días antes el mismo Dolmetsch votó a favor de la libertad condicional de otros presos de Punta Peuco que tenían otras causas pendientes. ¿Tanto lo aterrorizó la izquierda con su amenaza de acusación constitucional y eso cambió su jurisprudencia?

         Leo a continuación a los columnistas sabatinos de “El Mercurio”. Uno, se supone, de derecha y otro de izquierda, para “mantener el equilibrio”: Francisco Covarrubias y Francisco Vidal, respectivamente. Pero opinan igual sobre el Museo de la Memoria: ¡ambos pulverizan la tesis del “contexto”! ¿Para qué tener columnista de derecha si escribe lo mismo que el de izquierda y ambos son del “No”?

         Le agradezco a Vidal haber dicho en reciente conferencia que estaba leyendo mi último libro, “Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990” y más le agradezco aún la recomendación al público presente de también leerlo, pero su columna de hoy revela que esa lectura no le ha enseñado nada. Según él, el “contexto” fue “el fusilamiento el 11 de septiembre de 1973 de quienes defendían el orden institucional en La Moneda”. ¡Dice que defendían el orden institucional cuando habían hecho una práctica la de violar la Constitución y las leyes! Y que fueron “fusilados”. ¿Y los 17 soldados muertos alrededor de La Moneda ese día, documentados por James Whelan? ¿De qué “fusilamientos” habla? Cita los 44 balazos a Víctor Jara, pero no los 50 al coronel Roger Vergara. Todo su “contexto” es por el estilo: “Atropellos” a los “inocentes” que llamaron en sus Congresos Socialistas de 1965, 1967, 1969 y 1971 a tomar el poder por las armas y lo estaban concretando en 1973. Querían vía armada, tenían un ejército clandestino, pero si el adversario respondía el fuego cometía “delito de lesa humanidad”. ¿Qué hacen norteamericanos e israelíes con los terroristas? ¿O a Osama Bin Laden no lo mataron a sangre fría y luego no lanzaron su cadáver al agua?

         Y Vidal habla de “tortura”. ¿Con qué ropa? “Punto Final” documentó en 1970 las torturas generalizadas bajo Frei Montalva. El Acuerdo de la Cámara de 1973 denunció igual práctica de la UP. Para qué seguir con el “contexto”. Pues otra gran frescura de Vidal es citar como “torturados” a los 38 mil interrogados por las policías en torno a atentados terroristas entre 1973 y 1990, que fueron escandalosamente premiados por Lagos en 2005 con pensiones vitalicias. No se ha visto en ninguna otra parte que “indemnicen” de por vida a los sospechosos de terrorismo. Además, ésos, el resto de los extremistas y hasta los falsos exonerados denunciados por su propio dirigente máximo nos cuestan a los contribuyentes lo mismo que el déficit del Transantiago, pues debemos compensarlos por no habérseles dejado tomar el poder por las armas.

         Es que acá la derecha se ha rendido ante la izquierda y el extremismo. Ha perdonado todo y se ha echado la culpa. “Cómplice pasiva”. Como si hubiera sido ella y no el marxismo-leninismo el de los cien millones de muertos.

         Pero no ha sacado nada, salvo humillarse y hacer el ridículo llenando de plata a una izquierda que, ahíta (basta verlas y verlos), mantiene vivo el odio. Pues es la izquierda (Alejandro Goic) la que se niega hasta a sentarse en un panel de TV con la derecha (Patricia Maldonado). En efecto, la raíz del mal estuvo y está en el odio, en matar: “las armas son la única vía para ganar el poder”. Y el Ejército que salvó a Chile y la derecha que lo convocó se han rendido ante el odio. No les ha servido de nada, porque la izquierda está más odiosa que nunca. Declaró la guerra y la perdió, pero se ha quedado con todo: se ha echado al bolsillo la verdad, la historia, la ley, “El Mercurio” y, cada día más, la plata. De no creerlo.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Nunca Habían Mentido Tanto

Los del “No” no suelen decir la verdad. Los del "Sí" hemos hecho una cruzada de la búsqueda de la verdad. Esta división entre “Sí” y “No” es la única real en la política nacional. Como la observancia de la realidad es algo ajeno al carácter chileno, nadie respeta esa división y ni siquiera alude a ella. Pero es la que determina todo.

Como sabemos, el “No” ejerce una dictadura (derivada del voto popular, es cierto) hace 28 años. Lo nuevo de ella es que últimamente ha empezado a mentir más que antes. 

Ante un fallo insólito de la segunda sala de la Corte Suprema —insólito porque la mayoría del tribunal respetó las leyes y concedió la libertad condicional a seis presos políticos militares— la izquierda y la DC han dicho que la Corte no consideró el derecho internacional. Pero eso es falso: todas las sentencias aluden a instrumentos internacionales. Lo que ocurre es que éstos permiten otorgar la libertad condicional a los presos en los juicios prevaricatorios sobre derechos humanos. Lo ha dicho el profesor de Derecho Internacional y Derechos Humanos, de la UC, Álvaro Paúl, en “La Tercera” del 11.08.17. Él es del “No”, pero en materias de su especialidad dice la verdad. (No confundir con el abogado Adolfo Paúl, del “Sí” y autor de libros sobre la prevaricación de los jueces).

Otra mentira fantasmagórica que el “No” ha puesto de actualidad es el supuesto “asesinato” del ex presidente Frei Montalva, muerto en 1982 a raíz de una peritonitis post-operatoria que no fue bien tratada, según aseguró delante de mí en la época el ex senador DC y amigo personal de Frei, doctor Osvaldo Olguín. Lo mismo han asegurado otros médicos DC respetables y amigos del ex presidente, como sus ex ministros Patricio Rojas y Patricio Silva Garín, este último hoy absurdamente inculpado como autor del asesinato en el kafkiano proceso que se ha armado. La hermana de Martita Larraechea de Frei y enfermera a cargo del cuidado del ex Presidente también niega la tesis del asesinato. El respetable doctor Beca, yerno de Frei y hoy fallecido, nunca quiso ser parte de la trama urdida para obtener una indemnización del Estado. La propia senadora socialista Isabel Allende, en un gesto que la honra, ha declarado que ella misma estuvo al borde de la muerte por una infección post operatoria similar, tras haber sido intervenida por el mismo médico que operó a Frei Montalva por la misma dolencia de éste. 

Pero la dictadura del “No” ya ha oficializado la tesis del “magnicidio” de Frei Montalva. Hasta la prensa seria comienza a hablar del “asesinado” ex mandatario. “La mentira mil veces repetida pasa a ser verdad” (Goebbels).

Durante el escandaloso proceso se han registrado momentos risibles, como cuando Michelle Bachelet, en su primer mandato, convocó a la prensa a La Moneda, tras publicarse que la Universidad de Gante, en Bélgica, había dictaminado que el ex presidente había sido envenenado. “El horror no termina”, sollozó ante las cámaras la entonces ministra Vivienne Blanlot y logró titulares de la prensa. Pero “La Segunda” telefoneó a la Universidad de Gante y allá le dijeron que jamás habían emitido dictamen alguno sobre los restos de Frei Montalva. No había tal “informe”.  Fue una “plancha” internacional. 

Sebastián Piñera, el V Presidente del “No”, caracterizado porque “se sube a todas la micros” para ocupar el centro del escenario, en particular si se trata de condenar al gobierno del “Sí”, públicamente ofreció a la familia Frei su apoyo para obtener un informe norteamericano que certificara el asesinato de Frei Montalva. Pero finalmente ese informe norteamericano declaró que no había huellas de veneno en sus restos.

Como la mentira no muere, pero siempre divide, ahora la DC promueve un boicot contra el Subsecretario de Redes Asistenciales del actual VII Gobierno del “No”, doctor Luis Castillo, médico de la Universidad Católica a quien la familia Frei culpa de haber ocultado una autopsia del ex Presidente. ¿Despedirá también Piñera al Subsecretario?

Me reí mucho con un tuit del coronel (r) Alejandro Russell, que dice: “Ojalá los zurdos no encuentren fea a Cecilia Morel. Capaz que éste xxx se divorcie”. Y también me reí con el video de un alto funcionario panameño que en una conferencia internacional refirió: “Un derechista, un democratacristiano y un comunista sorprendieron a sus respectivas mujeres en brazos de sendos amantes. El derechista castigó a la suya golpeándola; el democratacristiano dialogó con la pareja en busca de un consenso; y el comunista se fue a lanzar piedras a la embajada norteamericana”.

  Ante la mentira generalizada bajo la dictadura del “No” ya no queda sino reírse.

domingo, 12 de agosto de 2018

Otro Sorprendido Diciendo la Verdad

Los chilenos sabemos lo peligroso que es, entre nosotros, decir la verdad. Por eso no lo hacemos casi nunca. Y cuando nos sorprenden, damos toda suerte de explicaciones. Es lo que hizo el ministro de Justicia, Hernán Larraín, cuando se filtró que en un recinto de la UDI, donde creyó poder decir lo que pensaba, expresó que la mayoría de los jueces eran de izquierda. Esta verdad del porte de una catedral explica la prevaricación generalizada, la condena o el procesamiento sin base en los hechos ni en el derecho de centenares de militares, hoy presos políticos; y la circunstancia de que Chile no sea hoy, en ese aspecto, un Estado de Derecho.

Otro sorprendido ahora diciendo la verdad, y por tanto sometido a sufrir las peores consecuencias, ha sido Mauricio Rojas, el recién designado ministro de las Culturas y el Patrimonio, cartera que bajo el actual y V Presidente del “No”, Sebastián Piñera, parece maldecida por un sino trágico.  

En efecto, ayer en “La Tercera” aparece citado habiendo dicho que “el Museo de la Memoria es, más que un museo (…) un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es el de impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar. Es un uso desvergonzado y mentiroso de una tragedia nacional que a tantos nos tocó tan dura y directamente”. Y, según “El Mercurio” de hoy, también agregó que se trata de “un museo de la izquierda para contar una versión falsa de la historia de Chile (…) Es algo para que la gente no piense, para atontarte”.

Hasta ahora yo no sabía de nadie, salvo quien esto escribe, que hubiera expresado públicamente esas grandes verdades. Pues fui el único que expresó, bajo el título de “Museo de la Memoria de Hitler” y en “El Mercurio”, cuando se inauguró dicho infausto establecimiento destinado a engañar a los chilenos, que el mismo equivalía a uno que pudiera haber inaugurado Adolfo Hitler para condenar a los Aliados, mostrando las atrocidades provocadas por los bombardeos sobre Dresden y Hamburgo, durante la Segunda Guerra Mundial, en que perecieron hombres, mujeres y niños quemados por las bombas de fósforo, como si él no hubiera tenido la menor responsabilidad en la iniciación del conflicto en que se inscribieron esos bombardeos y en perpetrar similares o peores barbaridades.

El otro día tuve ocasión de repetir esa misma opinión en Radio Agricultura, de donde he sido proscrito (todos sabemos por orden de quién) desde hace ocho años. La emisora me convocó de urgencia ante la necesidad de que apareciera alguna voz de derecha, dado el clamor provocado por la supresión de los programas de Fernando Villegas, cuya censura ha suscitado la ira de auditores y, tengo entendido, también de avisadores. Pero supongo que, de nuevo, como en 2010, habrán recibido un inmediato llamado de La Moneda para que mi voz no se vuelva a oír por esos micrófonos.

Proscripción que, por otra parte, agradezco, porque durante este tiempo me pude concentrar en escribir la “Historia  de la Revolución Militar Chilena 1973-1990”, que ya va en su segunda edición y se está vendiendo bien, según he podido comprobar al firmar ejemplares de ella que me han llevado algunos compradores. Hasta en algún momento pensé dedicar la obra al autor del veto que me dio el tiempo para escribirla. Pero no quise rebajarla al nivel de la pequeña intriga política nacional. En todo caso, se confirma que “no hay mal que por bien no venga”.

Por supuesto, el ministro Mauricio Rojas se ha apresurado a desmentirse a sí mismo, ante el ataque múltiple que ha recibido de los mayores enemigos de la verdad y la democracia, los representantes de la izquierda chilena y que ejercen tan grande influencia sobre el V Presidente del “No”. Y, así, Rojas ha tuiteado en “La Tercera” de hoy el siguiente y vergonzoso mea culpa: “Sobre las declaraciones sobre el Museo de la Memoria quiero puntualizar que es una entrevista antigua que no refleja mi pensamiento actual. Además, nunca he minimizado ni justificado las inaceptables, sistemáticas y gravísimas violaciones de derechos humanos ocurridas en Chile”.

Un converso-desconverso, pero digno ministro de este V Presidente del “No”, que jamás corre el riesgo de ser sorprendido diciendo la verdad ni menos correrá el de mermar el presupuesto de nuestro autóctono equivalente al "Museo de la Memoria de Hitler".

viernes, 10 de agosto de 2018

Se Reemplaza a Dos Ministros del "Sí"

El actual y V Presidente consecutivo del “No” ha dado un corcovo correspondiente a su carácter de gobernante debilucho y que vive pendiente de las encuestas, y ha echado a dos ministros del “Sí” que, naturalmente, estaban sufriendo mucho bajo un régimen de signo contrario al suyo y en un país cuya corriente de opinión dominante está controlada por las izquierdas y el “No”.

Gerardo Varela se arriesgó a hablar contra el asistencialismo estatal y a proponer soluciones privadas a los problemas públicos, lo que le acarreó un 73 por ciento de rechazo en las encuestas y a ser considerado herético por todo el estatismo y el "No", desde Teillier hasta Piñera. Por supuesto, con un Presidente que les mira la cara a los comunistas permanentemente, tenía sus días contados. 

La ministra de las Culturas, Alejandra Pérez, había recibido hace poco de Piñera, y obedecido, la orden de censurar una muestra que exhibía la efigie y citaba una frase del Presidente  Pinochet. Ella debió destituir por eso mismo al director del Museo Histórico, pues se había levantado una ola de twitteos marxistas. Cumplió ese atentado a la libertad de expresión con lamentable prontitud. La muestra, entre paréntesis, tenía un 97 % de aprobación en el Libro de Visitas del Museo. Además, en este país de izquierda, con eso Alejandra Pérez alcanzó más 63 % de aprobación en las encuestas. No obstante, ya había recibido la crítica (por otras medidas suyas) del senador RN Francisco Chahuán, la primera mayoría parlamentaria nacional. Y eso sí que Piñera lo entiende, así es que le pidió la renuncia sin considerar para nada el sacrificio hecho por ella al cumplir su orden de censurar la libertad de expresión. Es que la política es “sin llorar”.

Los demás ministros del “Sí” que todavía queden corren inminente peligro. Alfredo Moreno, que ha probado su capacidad negociadora en la Araucanía, había conseguido traer a varios caciques mapuches a La Moneda y estaba manejando la cosas muy bien, pero Piñera se enteró y bajó inmediatamente corriendo de su oficina, se puso al centro de la foto y le robó la película a Moreno. Otra “arrancada con los tarros” de éste le podría costar el puesto, si bien sus defensores dicen que es “too big to fail”.  Pero lo mismo decían de Lehmann Brothers.

Michelle Bachelet, a su turno, nombrada en un alto cargo en Naciones Unidas, previo reconocimiento por parte del Secretario General de sus “atributos morales” para el cargo (ex colaboradora de la asociación ilícita terrorista MIR en los ’70, de acuerdo con la biografía de Javier Ortega y Andrea Insunza; y muy vinculada a la otra asociación ilícita terrorista, FPMR, en los ´80, de acuerdo a los mismos autores en crónica de “La Tercera” del 20 de abril de 2003) recibió también el panegírico entusiasta y desmedido de Sebastián Piñera, que “se sube a todas las micros”. Los votantes del “Sí” que lo eligieron en diciembre no lo podían creer, según varios me han escrito. Pero yo se lo había advertido a todos ya en 2009 y con mayor énfasis en 2017. 

En todo caso, la ex revolucionaria marxista-leninista le pagó mal a Piñera y declaró que bajo el gobierno actual la economía está “debilucha”, lo cual es verdad y provocó que el aludido pidiera una cadena televisiva para asegurar que el país está creciendo más de tres veces lo que lo hizo durante el último período de Bachelet, argumento verdadero pero efímero, pues se le va a agotar a Piñera a partir del próximo mes, cuando el Imacec alto de los últimos tiempos baje bastante al compararse con las cifras del segundo semestre de 2017, que pasaron a ser muy positivas.

Pero Piñera sigue haciendo gestos hacia la izquierda y con malas recetas: aparte de no atreverse a bajar los impuestos (entre él y Michelle Bachelet llevaron el que grava a las empresas desde 17% a 27 %), ahora está metiendo mano en algo que funcionaba bien, como era el financiamiento a las Fuerzas Armadas con el diez por ciento de las ventas de Codelco. Eso nos permitió, en las décadas más comprometedoras para la seguridad nacional, contar con financiamiento para equipar bien a nuestras fuerzas armadas.

Un viejo adagio dice: “Si algo anda bien, no lo arregles”, pero ahora Piñera les está metiendo mano a esos fondos reservados del cobre, desoyendo el milenario consejo. Y, naturalmente, todo va a ser para peor, porque Codelco no ganará nada (pues durante ocho años le van a seguir quitando el 10 % de las ventas); y Chile tampoco ganará nada, porque ahora esa plata va a ir a parar a manos de los políticos, es decir, de los chilenos menos confiables de todos, de acuerdo con los sondeos.

En resumen, este VII Gobierno del “No” se está volviendo todavía más perjudicial y peligroso, desprendiéndose de ministros del “Sí” y, si bien en un caso reemplazó a uno por otra ministra tan confiable como él, en el otro lo hizo con un respetable ex mirista que, si bien es hoy un converso en lo económico-social, no ha cambiado en nada su juicio histórico. Tal como Piñera tuvo como funcionario de exclusiva confianza, en su anterior mandato, a un militante confeso del MIR, el doctor Patricio Bustos, hoy da el peligroso paso de designar en el Ministerio de las Culturas y el Patrimonio a alguien que se ha distinguido por su visión negativa de la Revolución Militar que salvó al paìs de un destino totalitario. 

Mala noticia para la cultura histórica de los chilenos.

lunes, 6 de agosto de 2018

Los Comunistas Hacen lo que Quieren

Yo he llamado “momento estelar de la historia de Chile” ése de la noche del 11 de marzo de 1990 en el Estadio Nacional en que Aylwin dijo que debía haber reconciliación entre civiles y militares y la “barra brava” comunista atronó el coliseo con una rechifla memorable. Ahí se desinfló Aylwin, pese a que enérgicamente repitió la frase a voz en cuello: “¡Sí, señores, reconciliación entre civiles y militares!” Porque se dio cuenta de que los comunistas eran capaces de trastornarle su gobierno, mientras los militares no. Ahí se puso al servicio de ellos, concibió la Comisión Rettig para crucificar a los uniformados y consagrar indemnizaciones millonarias para los rojos, que hasta hace poco yo calculaba en 400 millones de dólares anuales, pero parece que me he quedado corto, porque el dirigente de los exonerados políticos, Raúl Celpa, sostuvo en entrevista con Tomás Mosciatti que hay cien mil de ellos que son falsos y eso solo representa casi 300 millones de dólares anuales indebidamente cobrados al pobre e ingenuo fisco chileno. 

Entonces, los rojos nos pueden estar costando perfectamente más que el peor negocio de la historia de Chile, un programa socialista, naturalmente, el Transantiago, por habérseles impedido tomar el poder por las armas en 1973.

Y como su principal móvil es el odio, en estos años lo han vaciado sobre los Presos Políticos Militares, a los cuales han metido a la cárcel atropellando todas las leyes. Y los militares activos, que desconocen por completo la tradición norteamericana de no dejar nunca abandonado a ningún camarada tras las líneas enemigas, cualquiera fuere el costo, sí abandonaron a los caídos suyos ilegalmente presos, caídos tras las líneas comunistas. Ahora, como gran cosa, se felicitan de que a siete de ellos les reconozcan un derecho que tienen todos los presos del mundo civilizado, el de obtener la libertad condicional cuando han tenido buena conducta y cumplido la mitad de la pena. 

Los comunistas están furiosos y van a acusar constitucionalmente a los jueces que aprobaron, por estrecha mayoría, ese beneficio mundialmente reconocido a todos los reos del mundo. La derecha nunca pudo juntar diez diputados que patrocinaran una acusación constitucional cuando los jueces prevaricaban cotidianamente desconociendo las leyes para meter presos a los militares. En cambio, los comunistas, que hacen lo que quieren, porque todos les tienen miedo, pues matan (su solución siempre ese matar: para tomarse el poder, para eliminar a los adversarios más firmes, a los que están demasiado viejos o a los que están por nacer). Y justamente porque tienen que estar siempre preparados para matar era que Luis Corvalán decía que habían guardado las armas que el Gobierno Militar no les descubrió “por si las moscas…”

Me he alegrado particularmente de la libertad condicional del coronel (r) Manuel Pérez Santillán, de excelente conducta y que cumplió la mitad de su condena a cinco años, que los jueces prevaricadores le impusieron por haber ido a visitar al químico Berríos, cuando se hallaba en Uruguay. No tuvo nada que ver con la posterior muerte de éste y, por tanto, nunca hubo una prueba de que hubiera participado en ella, pero los jueces rojos chilenos lo condenaron por el delito de lesa humanidad de “ir a visitar”, así como condenan a otros por los delitos de lesa humanidad de “haber estado ahí”, “leer una lista de nombres”, “trasladar en un vehículo, sano y salvo, a un sujeto, entre dos puntos”. Todos estos son casos reales que cuestan a sendos uniformados años de presidio. Porque los comunistas hacen lo que quieren.

Quieren cerrar Punta Peuco (y es posible que lo logren, porque Piñera, al igual que Aylwin, tiembla ante ellos) arguyendo que es “un hotel de cinco estrellas”. No es verdad, pues las celdas son de dos por dos y tienen un camarote de dos camas. Pero sucede que los Presos Políticos Militares son limpios, disciplinados, sacan ellos mismos la basura y tienen el recinto impecable. Entonces los rojos no lo soportan y quieren mandarlos al medio de un penal típico chileno, hacinado, con el suelo cubierto de excrementos, “donde el bueno se hace malo y el malo se hace peor”.

Como los comunistas hacen lo que quieren, y sobre todo con Sebastián Piñera, cuyo gobierno anterior fue el querellante en el proceso que mantiene preso al general (r) Orozco, nonagenario y con alzheimer, por el delito de lesa humanidad de “haber salido a averiguar el origen de unos disparos”; y como los militares chilenos dejan abandonados a sus caídos tras las líneas enemigas, bien puede suceder que las recientes siete libertades condicionales concedidas a uniformados sean las últimas. Porque el miedo en Chile es cosa viva y los rojos saben como mantenerlo así y saben dónde tienen guardadas sus armas “por si las moscas”.

jueves, 2 de agosto de 2018

El Estado de Derecho Ha Sido Restablecido

La Sala Penal de la Corte Suprema ha aplicado la ley y grupos comunistas han suscitado un escándalo a raíz de ello. Es que se había perdido la costumbre de que dicha Sala fallara de acuerdo a derecho. El comunismo, dedicado a la subversión de ese estado, se había acostumbrado. 
¿Qué sucedió? Que jubiló el ministro Juica, sólo superado por su par Carlos Cerda en el menester de fallar contra legem. Él se fue y la jurisprudencia de la Sala Penal cambió: en consecuencia, siete uniformados han tenido acceso a la libertad condicional, que la ley reconoce a todos los reos pero que la prevaricación judicial, hasta ahora, había denegado a los militares.

Pues nunca en la historia de Chile los tribunales habían atropellado tanto el derecho como en el presente siglo XXI. Y eso se ha hecho arguyendo que los “delitos de lesa humanidad” no quedan sujetos al derecho interno.

Doble error. Ese argumento es tan malo que la propia ley Nº 20.357, que estableció los delitos de lesa humanidad en Chile, dijo que no podían juzgarse conforme a ella hechos anteriores a su vigencia a partir de julio de 2009. Los jueces tampoco habían respetado eso y habían juzgado hechos anteriores aplicando (mal) esa ley. 

Tampoco habían respetado el sentido natural y obvio del texto de la misma, que dice:

“Se entenderá por ‘crímenes de lesa humanidad’ cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil: a) Por ‘ataque a una población civil’ se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos (…) contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización”. 

¿Quiénes habrían cometido delito de lesa humanidad, por ejemplo, en 1986: Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, que pertenecían a “una organización” cuya política era subvertir el orden público y portaban recipientes con líquidos altamente inflamables, para lanzarlos contra la “población civil”, es decir, vehículos que circularan en un día de “protesta pacífica”; o los uniformados que buscaban impedir que ambos perpetraran ese ataque contra la población civil? Evidentemente, los uniformados la defendían; “la organización” la atacaba. Sólo sus miembros habrían cometido entonces un delito de lesa humanidad, según la nueva ley. Pero no podría aplicárseles ésta, porque su texto veda hacerlo a hechos anteriores a julio de 2009. 

Por primera vez en mucho tiempo, con respecto a militares, ahora la Sala Penal aplicó la ley, reconoció su derecho a la libertad condicional, desechó que sus acciones constituyeran delitos de lesa humanidad y respetó la norma de la ley Nº 20.357 que prohibió aplicar sus normas a hechos anteriores a su vigencia en el país.

En Chile, por primera vez en muchos años, el Estado de Derecho ha salido fortalecido.

lunes, 30 de julio de 2018

Los del "Sí" y los del "No"


La única clasificación real en la política chilena es entre los del “Sí” y los del “No”, pese a que ella tuvo su origen hace treinta años. Todo lo demás es un disfraz de la realidad política.

El problema real de la política chilena es que en estos treinta años sólo han gobernado los del “No” y yo sostengo que lo han hecho de manera dictatorial, falsificando la historia y la realidad presente. Tan dictatorial que si en una exposición del Museo Histórico se exhibe la efigie más representativa del “Sí”, la de Augusto Pinochet, y se reproduce una frase de este ex Presidente, el director del Museo es destituido, se suprimen la efigie, la frase y hasta la exposición y nadie dice nada… nadie dice nada. Los “defensores de la libertad de expresión y la democracia”, la “prensa libre”, la Asociación Nacional de la Prensa, Abraham Santibáñez, perpetuo paladín de la libertad de prensa; el Consejo de Autorregulación Publicitaria, “¿do están, qué se fizieron?” Es que la dictadura del “No” es impenetrable.

Ahora mismo las diferentes facciones del “No” discuten de quién es la culpa de la pérdida de la clasificación de riesgo del país. Porque Sebastián Piñera, entre 2010 y 2014, aumentó el endeudamiento nacional del 8 al 13 por ciento del PIB; y Michelle Bachelet lo aumentó del 13 al 23 por ciento. Y por eso se ha perdido la clasificación de riesgo y se culpan los de la una facción del “no” a los de la otra. ¡Si la culpa es del “No”! El “Sí” entregó el país mejorando siempre su clasificación de riesgo. El “No” la echó a perder.

El mejor elemento del “No”, en este aspecto, fue Andrés Velasco, en quien Bachelet 1.0 depositó su confianza. Él mejoró la clasificación de riesgo. Velasco fue un tipo decente al cual el “No” ha literalmente defenestrado de su espectacular posicionamiento político. En particular el peor de los conductores del “No”, Sebastián Piñera, que se ha trepado al poder sin tener las calificaciones básicas para merecerlo, ha desarticulado completamente la base organizativa del movimiento “Ciudadanos”, de Andrés Velasco, contratando en el gobierno actual a sus principales lugartenientes, Santa Cruz, Sichel y Arrau, todos ahora en cargos públicos y tomando distancia de su ex líder, al cual han abandonado por sendos platos de lentejas.

Lo más increíble es que la maquinaria de Piñera y su prensa adicta han defenestrado a Velasco ante la opinión pública por haber recibido, mediante una boleta de honorarios auténtica, 20 millones de pesos del grupo Penta por concepto de ayuda electoral, mientras dicha maquinaria ha llevado a la más alta dignidad nacional, con su imagen “impoluta”, al mismo Piñera, que ha recibido más de 500 millones de pesos en ayudas electorales de SQM, la misma Penta y otras firmas, mediante facturas ideológicamente falsas, parte de cuyo financiamiento aquel desvió, además, a pagar a los que eran sus dos principales ejecutivos de Chilevisión. Pues, entre los del “No”, sí “hay cornadas”. Y así ha quedado Velasco en la orfandad y el exilio políticos porque Piñera le ha contratado a su estado mayor.

El manejo de la historia reciente por parte de la dictadura del “No” ha sido repugnante. Entre ellos, casi todos se han levantado estatuas tanto como repartido Premios Nacionales. Allende, Aylwin, Frei Montalva y, últimamente, según leí ayer, Valdés Subercaseaux, con estatuas. Van a faltar espacios urbanos para los monumentos del “No”. Y el único que merecía tenerla, el que salvó al país e hizo el mejor gobierno del siglo XX, atendidos los peligros nacionales que derrotó y la radicalidad del cambio político, económico y social que encabezó, en cambio, ha sido convertido en “villano oficial”, cuya efigie no puede siquiera exhibirse y cuyas frases no pueden siquiera citarse.

Y, lo peor, lo que más denigra el temple de la raza, mediando una gigantesca traición de la mayoría de los del “Sí”, hoy consecuentemente vendidos a Piñera a cambio de sendos platos de lentejas. Los que fueron partidos del “Sí” hoy se atropellan para traicionarlo y borrar de sus Declaraciones de Principios toda referencia favorable al régimen que los vio nacer y les dio vida. ¡Vergüenza nacional!

Si yo les relatara los avatares que he atravesado por tener la osadía de revelar en un libro la verdad histórica entre 1973 y 1990 ustedes no podrían creérmelo. Las entidades paradigmáticas de otrora del “Sí”, al cual le juraron lealtad, y que rechazaron editármelo o ni siquiera me devolvieron las llamadas telefónicas, ustedes no las podrían creer. El esfuerzo lo he tenido que hacer absolutamente solo. Pero no me ha sorprendido en absoluto que en la primera semana de venta del libro éste haya aparecido en el quinto lugar entre los más vendidos de “no ficción”, en “El Mercurio”.

Es que el “Sí” es una gran fuerza de base genuinamente popular y ciudadana. Es la gran alternativa real que hay a los problemas nacionales. Es la única fuerza que puede decir que, cuando ella gobernaba, había paz y tranquilidad en la Araucanía. Porque tenía la energía y la decisión para hacer valer el peso de la ley. Bajo el “Sí” no hubo “conflicto mapuche” y los lonkos condecoraban a Pinochet. El “No”, en cambio, creó el problema en la Araucanìa y por eso nunca lo va a solucionar. Porque a Piñera le hacen una huelga de hambre y se pone a temblar y se entrega; porque bajo Piñera meten presos a los carabineros que procuraron condenar a los subversivos, ¡y los declaran "asociación ilícita"!, mientras le entregan al único incendiario preso (Piñera le restó el carácter terrorista al delito de incendio), Celestino Córdova, las facilidades que les deniegan a los Presos Políticos Militares, víctimas de la más ilegal y arbitraria persecución judicial de que se tenga recuerdo en nuestra patria.

Que se disputen entre las facciones del “No” la primacía para determinar cuál ha hecho menos daño. Mientras el “Sí” no reaparezca en la escena nacional, los problemas endémicos de la debilidad ante la violencia, el culto a la personalidad, las estatuas y los Premios Nacionales inmerecidos no van a cesar, porque el principio de autoridad, el coraje para rechazar el populismo, el repudio a la prevaricación judicial, a las “tomas” y a la violencia ilegal no van a cesar mientras gobiernen los que nunca han tenido el coraje para enfrentarlos, sino sólo cuando lo hagan los únicos que lo tuvieron para desterrar todas esas lacras del país.