Otra Iglesia Es Imposible

martes, octubre 16, 2018

Diego Muzzio / Dos poemas














Spitfire

Quien quiera derribarte,
tu enemigo,
vendrá del lado del sol.
Desconfía de la luz,
y teme la tiniebla.
Que tus ojos vaguen
libres en el cielo,
pero que tu corazón sea
oscuro y terrible
como un gato muerto.
Lo más importante
se reduce a esto:
debes predecir
el advenimiento del relámpago.
Solo en ese momento verás
lo que te sea dado ver.
Halcones, huracanes, luz de luna,
tifones o trompetas de Jericó,
que otros usen eufemismos
para enaltecer sus máquinas;
guarda en secreto
el nombre de la tuya.
Cuando despegues no te despidas,
ni te exhibas al aterrizar.
El fuego se somete a la tierra
y es tu derecho regresar con él.
Lo que destruyas en el aire,
pertenece al aire.

[inédito]

Sentado como un buda entre las camas de mis hijos

Estoy sentado en la oscuridad
como un Buda entre las camas de mis hijos.
Estirando cualquiera de mis brazos
podría tocar los bordes de esas camas que,
en la noche, parecen arcas diminutas
con sus animales en equilibrio en las cabeceras,
una abigarrada Creación fabricada en China.
Uno eligió elefantes e hipopótamos,
los animales más grandes y pesados;
el segundo se quedó con lobos
y otros depredadores; así se repartieron
el mundo de la bestias antes de irse a dormir
como dioses inconscientes.
Los escucho respirar, moverse, murmurar
palabras en un idioma pegajoso
que asciende desde la profundidad,
el oscuro temor a las catástrofes:
fuego, pestes, hambruna, diluvios,
la propagación del caos en la carne.
Y aquí estoy, sentado en las tinieblas,
entre las dos camas, listo a ahogarme,
si fuera preciso, mientras ellos navegan en sueños
hacia tierras de promisión.

[Buenos Aires Poetry, abril 13, 2017]

Diego Muzzio (Buenos Aires, 1969)

Ref.:
Griselda García
Ñ
Poesía - Universidad de Carabobo
Los Asesinos Tímidos
Analecta Literaria

Foto: Diego Muzzio, en Maldonado, Uruguay, 2016, J.A.

lunes, octubre 15, 2018

Delmore Schwartz / Para quien tomaría la vida de un hombre en sus manos













El Tigre Cristo desenvainó la espada,
La tiró, se convirtió en cordero.
Swift escupía sobre la especie, pero
Llevó dos mujeres a su corazón.
Sansón que era fuerte como la muerte
Dio su fortaleza por besar a una perdida.
Otelo, aquel duro guerrero,
Fue roto por el corazón de una mujer.
Troya ardió por impuestos marítimos,
Pero también por la posesión de una puta adorable.
¿Qué nos muestran estos ejemplos?
¿Qué debe saber el asesino acabado?

No te puedes sentar sobre bayonetas
Ni puedes comer entre los muertos.
Cuando todos mueren, estás solo,
Un vacío llega donde el odio ha crecido,
La fruta del crimen es piedra silenciosa,
El revólver aumenta la pobreza.
¿Con qué brillan estos ejemplos?
El soldado quiere mujeres y vino.
El amor es el tacto de todo bien.
El único calor, la única paz.

"¿Qué he dicho?", preguntó Sócrates,
"Afirmando extremos, gritando sí y no,
Tomando todas las partes, denegándome a mí mismo,
Alabada la caricia, excluido el golpe,
El soldado y el amante están bastante confusos
Hasta que intercambian sus movimientos.
-¿Qué muestran todos estos ejemplos?
¿Qué sabe cualquier actor?
La contradicción en cada acto,
La infinita tarea del corazón humano."

Delmore Schwartz (Nueva York, Estados Unidos, 1913-1966), Nueva poesía U.S.A. De Ezra Pound a Bob Dylan, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1970
Traducciones de Marcelo Covián

Ref.:
Poetry Foundation
The New Yorker
My Poetic Side

Foto: Delmore Schwartz en la calle Ellery en Cambridge, Massachusetts, en los años 40 The Nation


For The One Who Would Take Man's Life In His Hands

Tiger Christ unsheathed his sword,
Threw it down, became a lamb.
Swift spat upon the species, but
Took two women to his heart.
Samson who was strong as death
Paid his strength to kiss a slut.
Othello that stiff warrior
Was broken by a woman's heart.
Troy burned for a sea-tax, also for
Possession of a charming whore.
What do all examples show?
What must the finished murderer know?

You cannot sit on bayonets,
Nor can you eat among the dead.
When all are killed, you are alone,
A vacuum comes where hate has fed.
Murder's fruit is silent stone,
The gun increases poverty.
With what do these examples shine?
The soldier turned to girls and wine.
Love is the tact of every good,
The only warmth, the only peace.

"What have I said?" asked Socrates.
"Affirmed extremes, cried yes and no,
Taken all parts, denied myself,
Praised the caress, extolled the blow,
Soldier and lover quite deranged
Until their motions are exchanged.
-What do all examples show?
What can any actor know?
The contradiction in every act,
The infinite task of the human heart."

[c. 1938]

-Selected Poems (1938-1958), New Directions, Nueva York, 1967

domingo, octubre 14, 2018

Juan de Dios Peza / Reír llorando















Viendo a Garrik* -actor de la Inglaterra-
El pueblo al aplaudirlo le decía:
"Eres el más gracioso de la tierra,
Y el más feliz..."
                        Y el cómico reía.
   Víctimas del spleen, los altos lores
En sus noches más negras y pesadas,
Iban a ver al rey de los actores,
Y cambiaban su spleen en carcajadas.
   Una vez, ante un médico famoso,
Llegóse un hombre de mirar sombrío:
"Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
Como esta palidez del rostro mío."
   "Nada me causa encanto ni atractivo;
No me importa mi nombre ni mi suerte.
En un eterno spleen, muriendo vivo,
Y es mi única ilusión la de la muerte."
-Viajad y os distraeréis.
         -¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad.
         -¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer.
          -¡Si soy amado!
-Un título adquirid.
          -¡Noble he nacido!
-¿Pobre seréis quizá?
          -Tengo riquezas.
-¿De lisonjas gustáis?
          -¡Tantas escucho...!
-¿Qué tenéis de familia?
          -Mis tristezas.
-¿Vais a los cementerios?
          -Mucho... mucho...
-De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
Yo les llamo a los muertos mis amigos;
Y les llamo a los vivos, mis verdugos.
-Me deja -agrega el médico- perplejo
Vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
"Sólo viendo a Garrik podréis curaros."
-¿A Garrik?
             -Sí, a Garrik... La más remisa
Y austera sociedad le busca ansiosa;
Todo aquel que lo ve muere de risa,
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reír?
             -¡Ah sí, os lo juro!;
Él sí; nada más él, mas... ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo- no me curo:
¡Yo soy Garrik!... cambiadme la receta.

---

¡Cuántos hay que cansados de la vida,
Enfermos de pesar, muertos de tedio,
Hacen reír como el actor suicida,
Sin encontrar para su mal remedio!
   ¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
Porque en los seres que el dolor devora
El alma llora cuando el rostro ríe!
   Si se muere la fe, si huye la calma,
Si sólo abrojos nuestra planta pisa,
Lanza a la faz la tempestad del alma
Un relámpago triste: la sonrisa.
   El carnaval del mundo engaña tanto,
Que las vidas son breves mascaradas;
Aquí aprendemos a reír con llanto,
Y también a llorar con carcajadas.

Juan de Dios Peza (Ciudad de México, 1852-1910), Poesías completas, Garnier Hermanos, París, c. 1890
Edición digital: Universidad Autónoma de Nuevo León, México

* David Garrik. Hereford, 1717-Londres, 1779 (N. del Ad.)

Ref.:
Enciclopedia de la Literatura en México
Ciudad Seva


René Daumal / De "Clavículas de un gran juego poético"

















29

En fin, así son las cosas.
Y he aquí la triple clave preciosa para el
    comienzo y para el fin del misterio
    reversible
-¡loco de mí si la uso mal!-

  Recuerdo la Ronda primitiva no sólo como el
más íntimo, el más conmovedor recuerdo de una
infancia indefinidamente lejana, sino también
como el de un viejo rito cósmico. Esta Danza
circular es también la de los mundos, y la
misma música preside estas dos rondas. He
hablado de la génesis del poema, hablaba
también de la génesis de este universo. ¿Yo?,
¿qué "yo"? Si soy una criatura, una parte de
este universo, no es como tal que describo
la creación poética del mundo. El Poeta-Total
no puede decir "Yo", Él es.


30

Aquí las bestias-pasiones de las vidas cíclicas
    prisioneras,
allá su Madre común, el Mar de las
    Burbujas.
Aquí el pequeño aliento resumiendo muchos
    animales,
allá el Gran Aliento de la Toda-entera
    Hembra.

  Escucha bien, sin embargo. No mis palabras,
sino el tumulto que se alza en tu cuerpo
cuando escuchas. Son rumores de combate,
ronquidos de durmiente, gritos de bestias,
el ruido de todo un universo.

[1929]

René Daumal (Boulzicourt, Francia, 1908-París, 1944), Clavículas de un gran juego poético, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, 1972
Traducción de Aquiles Ferrario y Jorge Lebedev

Ref.:
El Placard
Letras Libres
Festival de Poesía de Medellín
Lanza del Vasto

Foto: Rané Daumal por Luc Dietrich, 1944 Lanza del Vasto

sábado, octubre 13, 2018

Andrés Fidalgo / Dos poemas

















Baja tensión

Afuera el campo. El campo todavía
verde, bajo estos cielos otoñales
que muestran las primeras nubes frías
en ponientes de luces espectrales.
Afuera el aire libre, la ancha vía
sin alambrados, cercos ni tapiales,
donde sólo se advierte, noche y día,
el mundo de los reinos naturales.
Aquí el enclaustramiento. Celadores
que sofocan susurros y miradas;
la mortecina luz de corredores
húmedos, entre paredes injuriadas.
Aquí, todo penumbra macilenta.
Aquí, la muerte por nostalgia, lenta.


Estado de Sitio II

Al principio,
contábamos las horas;
¡lentísimas!

Todas tuvieron mucho más
de sesenta minutos
y cada una alcanzó bien
para repasar la vida.

Después
(siempre en tinieblas
aunque hubiera sol),
transcurrieron los días.

Ahora, monótonos,
los meses se deslizan.
Tal vez resbalarán sobre nosotros
los años. En alguna medida
nos consideran muertos.

Las uñas y la barba
-tenaces-
nos crecen todavía.

Andrés Fidalgo (Buenos Aires, 1919-San Salvador de Jujuy, Argentina, 2008), Poesía Argentina Contemporánea. Parte SéptimaFundación Argentina para la Poesía

Ref.:
El Tribuno
El Norte del Sur
El Ojo de la Tormenta
Revistaliterar1

Foto: Andrés Fidalgo El Norte del Sur

Nota del Ad.: La edición electrónica de la monumental obra Poesía Argentina Contemporánea, de la Fundación Argentina para la Poesía, lamentablemente no cita la fuente de los poemas. Los libros de Fidalgo son hoy prácticamente inhallables. 

viernes, octubre 12, 2018

Sebastián Urli / Miami (o el sabor del encuentro)















Después de las promesas
el rigor y el decir
las mismas cosas.

Vuelo
por sobre todo aquello
que se aproxima.

Debe de ser mi parte italiana, digo,
cuando me presentan en Madrid.

Hago chistes hago muecas gestos
que no ocurrieron todavía
porque no vivo en España
(solo tengo un pasaporte color rojo
color Galicia)
ni recité poesía en la capital
del imperio.
¿Cuál? ¿Cuál de todos
me preguntan? ¿Cuál de todos los imperios?

Pero no, no,
porque mi abuelo
nació en un pueblo alemán
que hoy es un punto en Polonia
(mi abuelo no es Segismundo, lo aclaro,
no vayan a confundirse las cosas)

Debe de ser mi parte alemana entonces
mi parte polaca
o mi fobia a las presentaciones
o al despegue de un avión americano

(“american airlines anuncia
la repetición incesante de su vuelo AA 901
con destino a la ciudad de Buenos Aires.

Les rogamos tengan a bien embarcar
por la puerta del canto tercero:
sin esperanza
cerca de aquello que se aproxima
según los grupos preestablecidos.

Recuerden también
ajustar sus cinturones
mirar las pantallas despedirse
hacerle caso a los ruidos tradicionales
a las marcas de clase a los acentos
tan parecidos
tan detestables
por favor pasajeros”)

No, pienso,
debe de ser mi parte española
mi pasaporte rojo color Galicia.
Eso,
sí,
eso digo
ya acomodado en el asiento del vuelo
AA 901 con destino a una ciudad del sur

(del sur del continente
del sur de Buenos Aires)

de cuyo nombre
de cuya malta

no quisiera hoy hacerme cargo

Esa, digo
(porque también soy uruguayo)

esa
debe de ser mi parte
argentina

Sebastián Urli (Quilmes, Argentina, 1987)

Diagnóstico,
Zindo & Gafuri,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
Zindo&Gafuri
Badebec

jueves, octubre 11, 2018

Héctor Viel Temperley / De "Crawl"














La casilla de los bañeros, el piso y el homenaje   


     A Ernesto del Castillo
    que me prestó un salvavidas


Vengo de comulgar y estoy en éxtasis, hermanos
                  en reflejados días que tenían dos mares.

Sacristía con trigo de desnudos oyendo
                  un altar de colmenas. Única sombra.
                                                                        Tablas.

Piso para las víctimas más grises del planeta.

                  Capilla sin exvoto:
                  Sólo mandíbulas de escualos.

Y espejito con olas que nos ven entrar cansados.

En la gavia del tórax, como alas entre cantos
                                 rodados -recogidos
                                 de bruces-
                                              los pulmones;
Y, en las ceñidas lonas, ladridos empujando

                   a mástiles de hueso
                   que no fueron quebrados.




Y yo -que pude en sueños o en misión escalarme

                  por serpientes de nieve
                  que iluminan

                  escondrijos de mapas
                  y capotes

Bautizando en las noches de las cumbres a un lago-;

                  y yo -que no quisiera
                  que esa tropa oscilara
                  demasiado o se hundiera
                  en el umbral del cielo-,



Aquí donde la novia de un buen mozo del muelle

                  se entregó por dinero
                  a las visitas

(Después de hablar los dos afuera, contra el viento,

                  una hora o dos horas
                  caminando, abrazándose)

Y a las siestas, de pie, los guardavidas

                  abatían la sal de sus cabezas

                  como una damajuana muy pesada,

de agua dulce      y de vidrio verde, grueso,

                                     que entre todos
                                     cuidaban,

                                              me adormezco.

Lágrima en la botella el mar se seca

Y hasta que la pequeña estufa es desatada
                               
                                   -y dejan de brillas
                                   los pies oscuros-

Remolco sobre el hielo a una muchacha

(O en el piso, de nuevo,
                 veo sus pies,
                               de nuevo
                               no sé cómo

La estufa no los quema, ni sé cómo

                no saben arder menos que ellos
                                la cintura


O la boca,

Entreabierta en las tinieblas;

Y como siempre llueve y los relámpagos,

                en la ventana sucia,
                             
                              son los de ella);

Y sé que lo que hicimos refulgía

                y llamaba -ahora sé-
                mientras lo hacíamos

Y yo no era su prójimo, ni mi yo era mi prójimo,

                y su boca, gavilla

                con hormigas
                y tierra,

En confines de tinta

Me sacaba del odio.

[1980-1982]

Héctor Viel Temperley (Buenos Aires, 1933-1987), Crawl, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 1997

Ref.:
Ediciones del Dock
Eterna Cadencia
Ñ
Confines
El Placard

miércoles, octubre 10, 2018

Fernando Pessoa / El sueño que desciende...













247. El sueño que desciende sobre mí...

El sueño que desciende sobre mí,
El sueño mental que desciende físicamente sobre mí,
El sueño universal que desciende individualmente sobre mí:
Ese sueño
Parecerá a los otros el sueño de dormir,
El sueño de la voluntad de dormir,
El sueño de ser sueño.

Pero es más, más de adentro, más de arriba:
Es el sueño de la suma de todas las desilusiones,
Es el sueño de la síntesis de todas las desesperanzas,
Es el sueño de tener mundo conmigo allá dentro
Sin que yo hubiese contribuido en nada para eso.

El sueño que desciende sobre mí
Es, sin embargo, como todos los sueños.
El cansancio tiene al menos blandura,
El abatimiento tiene al menos sosiego,
La rendición es al menos el fin del esfuerzo,
El fin es al menos el ya no tener que esperar.

Hay un sueño de abrir una ventana,
Vuelvo indiferente la cabeza hacia la izquierda
Por encima del hombro que la siente,
Miro por la ventana entreabierta:
La muchacha del segundo piso de enfrente
Se asoma con los ojos azules en busca de alguien.
¿De quién?,
Pregunta mi indiferencia.

Y todo eso es sueño.

Dios mío, ¡tanto sueño!...

[Poesías de Alvaro de Campos]

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), Poemas. Cia. Gral. Fabril Editora, Buenos Aires, 1961. Lysandro Z. D. Galtier, La traducción literaria. Antología del poema traducido, tomo II, Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1965
Traducción de Rodolfo Alonso

Ref:
Arquivo Pessoa
Escritores Org.
Zenda
La Vanguardia

Foto: Fernando Pessoa por las calles de Lisboa s/f ABC

O sono que desce sobre mim,

O sono que desce sobre mim,
O sono mental que desce fisicamente sobre mim,
O sono universal que desce individualmente sobre mim —
Esse sono
Parecerá aos outros o sono de dormir,
O sono da vontade de dormir,
O sono de ser sono.

Mas é mais, mais de dentro, mais de cima:
É o sono da soma de todas as desilusões,
É o sono da síntese de todas as desesperanças,
É o sono de haver mundo comigo lá dentro
Sem que eu houvesse contribuído em nada para isso.

O sono que desce sobre mim
É contudo como todos os sonos.
O cansaço tem ao menos brandura,
O abatimento tem ao menos sossego,
A rendição é ao menos o fim do esforço.
O fim é ao menos o já não haver que esperar.

Há um som de abrir uma janela,
Viro indiferente a cabeça para a esquerda
Por sobre o ombro que a sente,
Olho pela janela entreaberta:
A rapariga do segundo-andar de defronte
Debruça-se com os olhos azuis à procura de alguém.
De quem?,
Pergunta a minha indiferença.

E tudo isso é sono.

Meu Deus, tanto sono!...

28-8-1935
Poesias de Álvaro de Campos, Fernando Pessoa. Lisboa: Ática, 1944 (imp. 1993).  - 82. Arquivo Pessoa
http://arquivopessoa.net/textos/2489

martes, octubre 09, 2018

Linda Pastan / Estoy aprendiendo a abandonar el mundo















Estoy aprendiendo a abandonar el mundo
antes de que él pueda abandonarme a mí.
Ya he renunciado a la luna
y a la nieve, cerrando mis persianas
a los reclamos de lo blanco.
Y el mundo se ha llevado
a mi padre, mis amigos.
He renunciado a las líneas melódicas de las colinas,
trasladándome a un paisaje plano, mudo.
Y cada noche renuncio a mi cuerpo
miembro a miembro en sentido ascendente
a través de mis huesos hacia el corazón.
Pero llega la mañana, con breves
aplazamientos en la forma de café y el canto de los pájaros.
Al otro lado de la ventana un árbol
que hasta hace unos instantes no era más que una sombra
recupera sus ramas hoja a hoja.
Y mientras yo recupero mi cuerpo
el sol apoya su cálido hocico en mi regazo
como para enmendar el daño ocasionado.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), New and Selected Poems, W. W. Norton & Co., Nueva York, 1982
Versión de Jonio González

 Ref:
Poetry Foundation
El Poeta Ocasional
Huellas en la Ciénaga
Poéticas

Foto: YouTube/NYS Writers Institute, 2015

I AM LEARNING TO ABANDON THE WORLD

I am learning to abandon the world
before it can abandon me.
Already I have given up the moon
and snow, closing my shades
against the claims of white.
And the world has taken
my father, my friends.
I have given up melodic lines of hills,
moving to a flat, tuneless landscape.
And every night I give my body up
limb by limb, working upwards
across bone, towards the heart.
But morning comes with small
reprieves of coffee and birdsong.
A tree outside the window
which was simply shadow moments ago
takes back its branches twig
by leafy twig.
And as I take my body back
the sun lays its warm muzzle on my lap
as if to make amends.

lunes, octubre 08, 2018

Kim Addonizio / Cata de vinos














Creo que detecto el cuero cuarteado.
Estoy segura que huelo las cerezas
del Shirley Temple que mi padre me compró

en 1959, en un bar en Orlando, Florida,
y el cloro de la bañera de mi madre.
Y los besos del invierno pasado, como sal en hielo negro,

como la luna alejándose de la tierra.
Cuando Li-Po bebía vino, la luna se zambullía
en el río, y él se tambaleaba.

Probablemente él saboreaba la risa.
Cuando mi amiga Susana bebe
llora porque es irlandesa

y no tiene hijos. Me gustaría saborear,
una vez más, la lluvia que llegó
una tarde y cayó un poco

donde estaba parada, entonces incliné mi rostro
sintiéndome viva en ambos mundos a la vez,
sabiendo que se terminaría y que no importaba.

Kim Addonizio (Washington DC, 1954), My Black Angel: Blues Poems and Portraits, Kim Addonizio & Charles D. Jones, Stephen F. Austin University Press, 2014
Versión: Marina Kohon

Ref.:
Círculo de Poesía
Valparaíso Ediciones
Poetry Foundation
Civetella Ranieri
Politics and Prose/YouTube

Foto: Kim Addonizio - Sitio oficial


Wine Tasting

I think I detect cracked leather.
I’m pretty sure I smell the cherries
from a Shirley Temple my father bought me

in 1959, in a bar in Orlando, Florida,
and the chlorine from my mother’s bathing cap.
And last winter’s kisses, like salt on black ice,

like the moon slung away from the earth.
When Li Po drank wine, the moon dove
in the river, and he staggered after.

Probably he tasted laughter.
When my friend Susan drinks
she cries because she’s Irish

and childless. I’d like to taste,
one more time, the rain that arrived
one afternoon and fell just short

of where I stood, so I leaned my face in,
alive in both worlds at once,
knowing it would end and not caring.

Copyright © 2013 by Kim Addonizio. Used with permission of the author. This poem appeared in Poem-A-Day on September 3, 2013.
Academy of American Poets
https://www.poets.org/poetsorg/poem/wine-tasting

domingo, octubre 07, 2018

Eduardo Ainbinder / Dos poemas

















El buscador

Como todos sabemos
no se puede
estar en dos lugares
al mismo tiempo.
Acaso es posible
-no todos lo saben-
vincular cuestiones
distantes entre sí,
oír sus lejanas
concomitancias,
o a lo sumo aspirar
a la discreta utopía
de estar en el lugar correcto
y en el momento indicado
cuando un tesoro
hace su aparición.
Si me necesitan
ya saben donde estoy.
Estoy en las librerías.
Permanezco allí
la mayor parte
de las horas del día,
para dar
fe de vida.


Su mundo

era tan ancho
como profundo,
en él
solo acopiaba
lo inmundo.
Nadie
supo explicar
un éxito
tan rotundo.

[inéditos]

Eduardo Ainbinder (Buenos Aires, 1968)

Ref.:
Op. Cit.
Otra Parte
Eterna Cadencia
Ñ
El Poeta Ocasional
Interzona

Foto: Fernando Fernández/Siglo en la Brisa

sábado, octubre 06, 2018

Marcelo Díaz / Industrias Kaiser















En el cincuenta y tres falleció la madre de mi padre
Industrias Kaiser para esa semana anunció un nuevo vehículo
en un terreno de 200 hectáreas
la familia estrenó un Jeep
era como un aeroplano. La arena de las dunas
formaba figuras en el aire
serían viajes donde el vehículo anfibio
impactaría contra la imaginación
volviendo al pasado en forma de datos aleatorios
tu padre el mío tus padres los míos
todos en la misma cadena de producción
bordeando la costa de acantilados del Atlántico
¿tendríamos la fuerza suficiente
para continuar el cuadro disfrutando
de las frecuencias ruidosas de la radio local?
Hay una sintonía intraducible
“I.K.A" es la contraseña nosotros
hablábamos de cualquier cosa
para olvidarnos de las publicidades
en un estado de primitiva calma.
Es domingo. Hace unos días
el nombre de mi padre
apareció en las necrológicas
no dejo de pensar en los rayos de sol
la mortalidad de la luz
el griterío familiar hamacándose en la playa.
                                                                                  a Mario Ortiz

Marcelo Díaz (Villa Mercedes, Argentina, 1981)


Bildungsroman,
Gog y Magog,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
Indie Hoy
El Poeta Ocasional
Op. Cit.
1 Poeta 10 Preguntas

Foto: FB

viernes, octubre 05, 2018

Jane Hirshfield / Contusiones















Con los años, el mundo se vuelve torpe.

Un pesado jarrón
salta de una alacena.
Una maleta tiene ángulos.

Otros carecen de explicación.

Viejo amor, viejo cuerpo,
¿recuerdas?:
la alfombra quema la columna vertebral,
la grava arropa
las rodillas, dureza contra dureza.

Tú que te conocías
besado por la mordedura de la hormiga,
tú que recibiste el beso de la picadura de la araña.

Ahora es esto lo que te besa.

Jane Hirshfield (Nueva York, Estados Unidos, 1953), Come, Thief, Alfred A. Knopf, Nueva York, 2011
Versión de Jonio González.

Ref.:
Poetry Foundation
Academy of Americans Poets
Marin Magazine
Dear Poet 2017 YouTube


BRUISES

In age, the world grows clumsy.

A heavy jar
leaps from a cupboard.
A suitcase has corners.

Others have no explanation.

Old love, old body,
do you remember—
carpet burns down the spine,
gravel bedding
the knees, hardness to hardness.

You who knew yourself
kissed by the bit of the ant,
you who were kissed by the bite of the spider.

Now kissed by this.

jueves, octubre 04, 2018

Alicia Genovese / Las cosas perdidas















¿Cuál es el lugar donde las cosas
se pierden?
Guardé un cutter en una caja,
pero olvidé la forma de la caja;
desde su cueva me estará mirando
dar vueltas al buscarlo. Oh cutter!
Yo estoy en una cueva también
y por arriba pasan mastodontes,
inexplicables deseos,
reptiles viscosos del tamaño
de una habitación. Estoy en el lugar
donde las cosas
se pierden;
escasos desplazamientos
y la señal comunicativa
reducida al mínimo.
Esto es negro, esto
blanco, me digo
y la clasificación tranquiliza
como lo que cabe
ordenado en una maleta.
Lo necesario, lo actual
y en uso; solo lo suficiente
para un viaje,
digamos un repliegue.
Esto negro y esto blanco,
pero en las gamas intermedias
el no saber. El universo
no es tan escueto,
brilla en los descartes,
respira en la descolocación.
Estoy descolocada y viajo
hacia el fondo de una caverna,
ahí la especie conjuraba
bramidos de bisontes.
Ir, volver
no es el mismo camino.
Abrir, cerrar
¿dónde estará la llave?
la dulzura abre
la violencia cierra.
Esta flor de cactus
tuvo abierta la desmesura
de su única noche
y apagada ahora
arrincona su agua.
Cuevas, casas, cajas,
estoy en el lugar
donde las cosas
se pierden.

Alicia Genovese (Lomas de Zamora, Argentina, 1953)

La línea del desierto,
Gog y Magog,
Buenos Aires, 2018










Foto: FB

Ref.:
La Nación
Clarín
Página 12
Eterna Cadencia

miércoles, octubre 03, 2018

Marianne Moore / El pasado es el presente
















El rencor reanimado
es innecesario a menos
  que Uno sea ignorante.

Mañana va a ser
Ayer a menos que digas los
     Días de la semana al

Revés. El circo de las semanas pasadas
desborda fotogramas de un viejo resentimiento.
      Así: Cuando intentas

Forzar las puertas y entrar
por causa de los gritos, tocas con el pulgar
    un eco clavado y cobrizo.

Marianne Moore, (Kirkwood, Misuri, Estados Unidos, 1887-Nueva York, Estados Unidos, 1972), Becoming Marianne Morre. The Early Poems 1907-1924, Robin G. Schulze ed., University of California, 2002. Academy of American Poets
Versión de Noelia Torres

Foto: Marianne Moore y su madre, Mary Warner. Brooklyn, Nueva York, 1946 Cecil Beaton/The New York Times

Ref.:
The New York Times
The New Yorker
Op. Cit.


The Past Is the Present

 Revived bitterness
is unnecessary unless
    One is ignorant.

To-morrow will be
Yesterday unless you say the
    Days of the week back-

Ward. Last weeks’ circus
Overflow frames an old grudge. Thus:
    When you attempt to 

Force the doors and come
At the cause of the shouts, you thumb
    A brass nailed echo.

-This poem is in the public domain. Published in Poem-a-Day on September 29, 2018, by the Academy of American Poets
https://www.poets.org/poetsorg/poem/past-present