Otra Iglesia Es Imposible

martes, agosto 21, 2018

Margaret Atwood / Los animales de aquel país














En aquel país los animales
tienen rostros de personas:

los gatos
ceremoniales toman las calles

el zorro corre
amable hacia la tierra, los cazadores
lo cercan, siguiendo
el tapiz de sus costumbres

el toro, bordado
en sangre tiene
una muerte elegante, trompetas, su nombre
impreso en la piel, una marca de heráldica
porque

(cuando se revolcó
sobre la arena, espada al corazón, los dientes
en la boca azul eran humanos)

en realidad es un hombre
como los lobos, que tienen
conversaciones sonoras en sus
bosques llenos de leyenda.

                En este país los animales
                tienen rostros de
                animales.

                Una vez sola
                sus ojos brillan frente a los faros del auto
                y desaparecen.

                No hay elegancia en su muerte.

                Tienen los rostros
                de nadie.

Margaret Atwood (Ottawa, Canadá, 1939), Hablar de Poesía n° 37, Buenos Aires, agosto de 2018
Traducción de Eleonora González Capria

Ref.:
Clarín
Uno
Universidad Complutense de Madrid
El Placard
Letras Libres

Foto: Glimmerglass Festival


The animals in that country// In that country the animals/ have the faces of people:// the ceremonial/ cats possessing the streets// the fox run/ politely to earth, the huntsmen/ standing around him, fixed/ in their tapestry of manners// the bull, embroidered/ with blood and given/ an elegant death, trumpets, his name/ stamped on him, heraldic brand/ because// (when he rolled/ on the sand, sword in his heart, the teeth/ in his blue mouth were human)// he is really a man// even the wolves, holding resonant/ conversations in their/ forests thickened with legend.// In this country the animals/ have the faces of/ animals.// Their eyes/ flash once in car headlights/ and are gone.// Their deaths are not elegant.// They have the faces of/  no-one.

lunes, agosto 20, 2018

John Ciardi / Líneas














Yo no seguí exactamente un rumbo en la vida
pero la abeja me asombraba y la riqueza del viento
era casi creíble. Oyendo la risa de una urraca

al cruzar un pueblo fantasma en Wyoming, diciendo Hola
en Cambridge, comiendo queso junto al espumoso Rin,
asomándome al plexiglás sobre Tokio,

fui incapaz de construir una vida con todas
las existencias que perseguí. La abeja sin embargo
me asombraba, y no me preocupaba pedir

cuentas al viento. Sólo una vez, en Pompeya,
me sumí en un sueño que entendí,
y desperté para descubrir que no había perdido el rumbo.

John Ciardi (Boston, Estados Unidos, 1916-Edison, Estados Unidos, 1986), Person to Person, Rutgers University Press, New Brunswick, Nueva Jersey, 1964
Versión de Jonio González

Ref.:
The New Yorker
Poem Hunter
Contemporary Italian American Writing
Katte Bernardette Benedict

Foto: Getty Images, "Authot John Ciardi as He Appeared in the Atlantic Monthly" (detalle)


LINES

I did not have exactly a way of life 
but the bee amazed me and the wind’s plenty 
was almost believable. Hearing a magpie laugh 

through a ghost town in Wyoming, saying Hello 
in Cambridge, eating cheese by the frothy Rhine, 
leaning from plexiglass over Tokyo, 

I was not able to make one life of all 
the presences I haunted. Still the bee 
amazed me, and I did not care to call 

accounts from the wind. Once only, at Pompeii, 
I fell into a sleep I understood, 
and woke to find I had not lost my way.

domingo, agosto 19, 2018

Gerardo Lewin / Isidoro Cañones contempla las ruinas de Mau Mau















De nada, Cachorra, nos valió creernos
un trazo inmortal en el papel.

Puntual, aquí está el día, el tedio,
la transfiguración de lo que amé
en grácil materia anonadada,
despojo inerte de sacras, magnas francachelas.

Hubo vastos, placenteros océanos,
inexplorados continentes desnudos,
nuestro jolgorio y gloria.

Hubo una guerra y los Cañones
construyeron la patria.

Una vez más, pido la cuenta.
Ya rancia, la manteca cayó.

Lo que tuvo que ser:
dios inclemente
o redentor demonio
me quita
lo bailado.

Gerardo Lewin (Buenos Aires, 1955)

Nombre impropio,
Deacá,
Buenos Aires, 2017










Ref.:
De-canta-sión
El Placard
Alpialdelapalabra
Op. Cit.

Foto: FB

sábado, agosto 18, 2018

Idea Vilariño / No hay por qué





















No hay por qué odiar los tangos
ni el mar
ni las hormigas
no hay por qué abominar de la sonrisa
del sol
de los mandados
de los torpes cuidados de los hombres
no hay por qué estar asqueado de los diarios
de los informativos de la radio
de las concentraciones.
O hay por qué.
Hay.
Si habrá.
Vaya si habrá.
Sí. Pero.
Pero no hay qué.
Supongo.

Idea Vilariño (Montevideo, 1920-2009), Pobre mundo, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1966
Envío de Jonio González

Ref.:
La Nación
El País
ABC
Literal
A Media Voz
HebdoLatino
Eterna Cadencia

Foto: El País

viernes, agosto 17, 2018

Wendell Berry / Cómo ser un poeta (para hacerme acordar)


i

Hacete de un lugar para sentarte.
Sentate. Quedate callado.
Tenés que depender del afecto,
la lectura, el conocimiento, la habilidad,
-más de cada una de lo que
vos tenés- la inspiración,
el trabajo, envejecer, la paciencia,
porque la paciencia une el tiempo
a la eternidad. Cualquiera de los lectores
a los que les gustan tus poemas,
duda de su juicio.


ii

Respirá con un aliento incondicional
el aire no acondicionado.
Rechazá el cableado eléctrico.
Comunicate despacio. Viví
una vida tridimensional;
mantenete lejos de las pantallas.
Mantenete lejos de cualquier cosa
que oscurezca el lugar en el que está.
No hay lugares no sagrados;
Solo existen los lugares sagrados
y los lugares profanados.


iii

Aceptá lo que viene del silencio.
Hacé lo mejor que puedas con eso.
De las palabras chiquitas que vienen
del silencio, como rezos rezados
y devueltos al que los reza,
hacé un poema que no moleste
al silencio del cual vino.

Wendell Berry (Port Royal, Kentucky, Estados Unidos, 1934), Poetry, Chicago, enero 2001
Versión de Noelia Torres

Ref.:
Poetry Foundation
Espacio Luke
The Atlantic

Foto: C Guy Mendes/Counterpoint Press/Boom California


How to Be a Poet
(to remind myself)

i   

Make a place to sit down.   
Sit down. Be quiet.   
You must depend upon   
affection, reading, knowledge,   
skill—more of each   
than you have—inspiration,   
work, growing older, patience,   
for patience joins time   
to eternity. Any readers   
who like your poems,   
doubt their judgment.   

ii   

Breathe with unconditional breath   
the unconditioned air.   
Shun electric wire.   
Communicate slowly. Live   
a three-dimensioned life;   
stay away from screens.   
Stay away from anything   
that obscures the place it is in.   
There are no unsacred places;   
there are only sacred places   
and desecrated places.   

iii   

Accept what comes from silence.   
Make the best you can of it.   
Of the little words that come   
out of the silence, like prayers   
prayed back to the one who prays,   
make a poem that does not disturb   
the silence from which it came.

Poetry, enero 2001

jueves, agosto 16, 2018

Michelle Pérez-Lobo / Babel














Una tras otra
las letras, los sonidos;
la ce que huele a ka,
la vocal de boca abierta,
la ese constelada
y la a de los subsuelos;
todo
se derrumba.
(Todas
nuestras cosas
se derrumban.)

Cada miembro de la torre
se vuelve prescindible:
los objetos
blandos
como infantes no nacidos,
reflejo de nuestras almas
que poco a poco se fortificaban,
ahora se despeñan,
babélicos,
tras el cobarde golpe del no.
Caen los naipes
por la imprudencia del viento;
los espejos amorosos
magnifican el estruendo.

Se desmorona
la recién nacida
guarida de nuestras cosas.
Una por una besan el suelo
antes de romperse:       
crrrrack (bastardilla)
el libro que toca el piso y lo acaricia
antes de morir,
como yo
abierta en tu pecho
esa repentina noche última
-la lengua sobre la tierra,
destrozada-.

Hoy el mundo asiste
a la caída
estrepitosa
de las letras
de tu nombre.

Michelle Pérez-Lobo (Ciudad de México, 1990), Periódico de Poesía, n° 109, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mayo 2018

Ref.:
Tercera Vía
Luvina
Poetas Siglo XXI
Notimex

Foto: Tercera Vía /14/01/2018

miércoles, agosto 15, 2018

John Berryman / Dream Song 233. Cantatrice












Malentendido, malentendido, malentendido.
¿Estamos colocados aquí en medio de otra cosa?
A veces me lo pregunto.
Antes del relámpago, esta tarde, vino el trueno:
el mundo natural tiene sentido: los gatos odian el agua
y aman a los peces.

Peces, plancton, el radar de los murciélagos, el sentido de los peces
que se deslizan desde la costa de Sudamérica
y ponen rumbo a Gibraltar.
¿Cómo hacen para saber que está allí? Lo llamamos "instinto",
por el cual soñamos que sabemos lo que es el instinto.
como un malentendido.

Una vez perdí el juicio por una tierna muchacha y nos sonreímos
y nos casamos, tuvimos hijos. Nunca recogimos de verdad
un ala ardiente.
Henry rodaballo. ¿Cuál es el nombre de ese pez?
Mucho mejor organizado que nosotros, oh.
¡Canta ese nombre para mí, hechicero, cántalo!

John Berryman (McAlester, Estados Unidos, 1914-Mineápolis, Estados Unidos, 1972), Selected Poems 1938-1968, Faber and Faber, Boston, 1972
Traducción de Jonio González

Ref.:
Poetry Foundation
The Irish Times
Paris Review
The New Yorker
Buenos Aires Poetry
Poetas Siglo XXI
Arcadia

Foto: The Irish Times


DREAM SONG 233

CANTATRICE

Misunderstanding. Misunderstanding, misunderstanding.
Are we stationed here among another thing?
Sometimes I wonder.
After the lightning, this afternoon, came thunder:
the natural world makes sense: cats hate water
and love fish.

Fish, plankton, bats’ radar, the sense of fish
who glide up the coast of South America
and head for Gibraltar.
How do they know it’s there? We call this instinct
by which we dream we know what instinct is,
like misunderstanding.

I was soft on a green girl once and we smiled across
and married, childed. Never did we truly take in
one burning wing.
Henry flounders. What is the name of that fish?
So better organized than we are oh.
Sing to me that name, enchater, sing!

martes, agosto 14, 2018

Laura Wittner / Dos poemas
















Hacen vibrar la voz a las 6

Incluso en la tormenta
incluso en este amanecer oscuro
los obreros de la construcción vecina
bromean a los gritos.
Hace dos años que son existencias
meramente sonoras. Ahora
el edificio que hicieron surgir
llega hasta mi balcón: a las risas
se les suman los cuerpos.
Ya sospechaba yo
que no podían ser puro sonido
quienes trenzaban semejante materia. 


Interrumpen la charla para hacer algo urgente

En la parte de arriba del mundo
están las amigas emigradas:
heroínas románticas
aventureras con gorro de piel
mujeres físicamente poderosas
que cuando llega navidad
mi cumpleaños, los actos escolares
en lugar de adormecerse de calor
salen a la puerta de sus casas
–el rostro agudo de la decisión
los puños prontos–
nada más y nada menos
que a palear nieve.

Laura Wittner (Buenos Aires, 1967), Periódico de Poesía, n° 109, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mayo 2018

Ref.:
Op. Cit.
La Primera Piedra
Eterna Cadencia
Espacio Murena
Emma Gunst
Página 12

Foto: FB

lunes, agosto 13, 2018

Juan Antonio Masoliver / Dos poemas



















Un niño en el pecho de su madre
le roba el pecho al amante
que lo tuvo en sus ojos, en sus manos
y en su boca. Nada duele tanto
como la ausencia de lo robado.
¿Qué saben los niños
de la magia de la teta?
¿Qué saben del amor?
¡Ah, si supieran quiénes somos
desde el nacimiento!
A nadie robaríamos un seno
que no fue nuestro antes de nacer.


*

La quise un Viernes Santo
que era día de abstinencia
y no me quiso querer.
Pasé la noche a la intemperie
enfermo de lujuria. Al amanecer
del Sábado de Gloria
llamó a mi puerta y me deslumbró
su radiante desnudez,
como dicen que fue radiante
la resurrección del Nazareno.

Juan Antonio Masoliver (Barcelona, España, 1939), Periódico de Poesía, n° 110, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), junio-julio 2018

Ref.:
Centre de Culture Contemporània de Barcelona
Letras Libres
A Media Voz
El Cultural

domingo, agosto 12, 2018

Alejandro Schmidt / Qué será lo que se quema















las ideas de la filosofía
las ideas de la antropología estructural
no son funcionales para la poesía

qué será lo que  se quema

siento que desaparezco

¿puede la vida enseñarnos algo?
qué dice la pureza del corazón

qué dicen los viajes
las pasiones

te mojes o no
el museo nacional de la ausencia
la cooperación general de la soledad
llegan con la lluvia

los sentimientos familiares
las coartadas médicas
resultan

igual a
la tristeza…
igual al honor de una noche…

la muerte esconde
su animal desconocido

único rulo del espacio
la personería jurídica
del existir.

Alejandro Schmidt (Villa María, Argentina, 1955) Romanticismo y Verdad, 27 de febrero de 2018

Ref.:

sábado, agosto 11, 2018

Alberto Cisnero / El movimiento de los remos produce...



el movimiento de los remos produce
temblores en las totoras de la orilla.
adónde se fueron aquellos tiempos,
todos aquellos años, la luz de un candil,
una paz lejana, el consuelo de una estrella,
tan distantes de mí, vengan a mí conjuro,
en leve aureola, todos mis lises lleven
en su fuerza. mientras impactan.
mientras se destruyen, se queman,
se desechan.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975), Media hora con el autor, inédito






Ref.:
Op. Cit.
Periódico de Poesía
Jámpster
El Infinito Viajar
Literatura Viva

Foto: Merli Cisnero/El Infinito Viajar 

viernes, agosto 10, 2018

Charlotte Mew / Tiraron los árboles





















   [Otro ángel clamó a gran voz]
   diciendo: No hagáis daño a la
   tierra, ni al mar, ni a los árboles…
   (Apocalipsis)

Están cortando los enormes árboles donde terminan los jardines.
Durante días hubo un rechinar de sierras, un silbido de ramas al caer,
un desplome de troncos, un crujido de ramas pisoteadas
con los "ay" y los "uy", con la charla ruidosa y las risas ruidosas de
los hombres, por encima de todo.
Recuerdo que una noche de primavera, hace mucho tiempo,
ante una reja, luego de bajarme de un carro, me encontré una gran rata
muerta       en el lodo de la entrada.
Recuerdo haber pensado que una rata, viva o muerta, había sido dejada de
la       mano de Dios,
pero que en mayo, al menos, hasta una rata debería estar viva.
El trabajo de toda la semana casi está listo. Falta aquella rama
  en el tronco amarrado, en esa lluvia delicada y gris,
        verde y alta,
        a solas sobre el cielo.
            (¡Y derribada ahora!)
        Salvo eso,
        de no ser por la rata vieja y muerta
que alguna vez, por un momento, consiguió deshacer la primavera, jamás
habría pensado en ello nuevamente.
La primavera no está deshecha hoy por un momento;
estos solían ser árboles enormes, ella estaba en sus troncos y raíces.
Cuando los hombres, con sus "ay" y "uy", se hayan llevado toda la gracia
susurrante,
para mí, media primavera se habrá ido con ellos.
Ahora se está yendo, y han golpeado mi corazón como los corazones de los
       plátanos;
ha latido mitad de mi vida con ellos, al sol, bajo las lluvias,
       en el viento de marzo, en la brisa de mayo,
en los violentos ventarrones que hasta ellos llegaron sobre los techos de los
       grandes mares.
     Tan sólo hubo una lluvia sutil mientras morían;
debieron escuchar los gorriones en vuelo,
las pequeñas criaturas reptantes en la tierra ahí donde yacían.
        Pero el día entero oí clamar a un ángel:
        "No lastimen los árboles".

Charlotte Mew (Londres, 1869-1928), "Dos poemas de Charlotte Mew", Letras Libres, México, 15 de junio de 2018
Versión de Hernán Bravo Varela

Ref.:
Poetry Foundation
My Poetic Side

Foto: Charlotte Mew a los 26 años My Poetic Side


The trees are down

   —and he cried with a loud voice: Hurt not
   the earth, neither the sea, nor the trees—
   (Revelation)

They are cutting down the great plane-trees at the end of the gardens.
For days there has been the grate of the saw, the swish of the branches as
they    fall,
The crash of the trunks, the rustle of trodden leaves,
With the ‘Whoops’ and the ‘Whoas,’ the loud common talk, the loud
common laughs of the men, above it all.
I remember one evening of a long past Spring
Turning in at a gate, getting out of a cart, and finding a large dead rat in
the      mud of the drive.
I remember thinking: alive or dead, a rat was a god-forsaken thing,
But at least, in May, that even a rat should be alive.
The week’s work here is as good as done. There is just one bough
   On the roped bole, in the fine grey rain,
             Green and high
             And lonely against the sky.
                   (Down now!—)
             And but for that,   
             If an old dead rat
Did once, for a moment, unmake the Spring, I might never have thought of
him again.
It is not for a moment the Spring is unmade to-day;
These were great trees, it was in them from root to stem:
When the men with the ‘Whoops’ and the ‘Whoas’ have carted the whole of
the whispering loveliness away
Half the Spring, for me, will have gone with them.
It is going now, and my heart has been struck with the hearts of the planes;
Half my life it has beat with these, in the sun, in the rains,   
             In the March wind, the May breeze,
In the great gales that came over to them across the roofs from the great
seas.
             There was only a quiet rain when they were dying;
             They must have heard the sparrows flying,   
And the small creeping creatures in the earth where they were lying—
             But I, all day, I heard an angel crying:
             ‘Hurt not the trees.’

--Poetry Foundation, Collected Poems and Prose, Manchester, England: Carcanet Press Ltd., 1981

jueves, agosto 09, 2018

William Carlos Williams / Sobre un llamativo papel de empapelar















El fondo verde azul
está rayado con plateadas líneas
para signficar que el sol brilla

Y sobre este océano moral
de hierbas o sueños yacen flores
o canastos de deseos

El cielo sabe qué son
entre las cerúleas formas
por lo común redondas

Rosa mate y tridentadas
hojas de oro
tres, tres y tres

Tres rosas y tres vástagos
la canasta flotando
sostenida en los cuernos del azul

Repetido hasta el techo
hasta las ventanas
donde el día

sopla en
las ondeadas cortinas
para el sonido de la lluvia

William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974 [no bilingüe]

Ref.:
Op. Cit.
De Sibilas y Pitias
El Placard
Zaidenwerg
Alpialdelapalabra
La Biblioteca de Marcelo Leites


On Gay Wallpaper

The green-blue ground
is ruled with silver lines
to say the sun is shining

And on this moral sea
of grass or dreams lie flowers
or baskets of desires

Heaven knows what they are
between cerulean shapes
laid regularly round

Mat roses and tridentate
leaves of gold
threes, threes and threes

Three roses and three stems
the basket floating
standing in the horns of blue

Repeating to the ceiling
to the windows
where the day

Blows in
the scalloped curtains to
the sound of rain

2018 © Poeticous. All Rights Reserved

Imagen: Lisa Larsen/Life/Getty/El Mundo

miércoles, agosto 08, 2018

Robert Lowell / Navegando hacia casa desde Rapallo















Tu enfermera sólo sabía hablar italiano,
pero luego de veinte minutos pude imaginarme la semana final
y las lágrimas corrieron por mis mejillas...

Cuando me emabarqué en Italia con el cuerpo de mi madre
toda la costa del Golfo de Génova
estallaba en una vehemente flor.
Los locos amarillos y azulados trineos acuáticos
barrenando como martinetes
es la estela burbujeante spumante de nuestro barco,
recordaban los estrepitosos colores de mi Ford.
Mi madre viajaba en primera clase en la bodega:
su ataúd Risorgimento, negro y oro,
era como el de Napoleón en los Inválidos...

Mientras los pasajeros se tostaban
en el Mediterráneo, en las sillas de cubierta,
nuestro cementerio familiar en Dunbarton
se extendía debajo de las Montañas Blancas
con un tiempo bajo cero.
El suelo del cementerio se estaba convirtiendo en piedra,
tantas de sus muertes habían ocurrido en pleno invierno.
Sombríos y hoscos entre las cegadoras vestiscas,
su negro arroyo y los troncos de los abetos estaban lisos
   como mástiles.
Una cerca de medias lanzas de hierro
bordeaba de negro sus lápidas de pizarra, casi todas
   coloniales.

La única alma "antihistórica" que vino a parar allí
era mi padre, ahora enterrado debajo de su reciente
lonja de mármol de vetas negras sin desgastar.
Aun el latín de su divisa de Lowell:
Occasionem cognosce,
parecía demasiado práctico y agresivo allí,
donde el quemante frío iluminaba
las inscripciones labradas de los parientes de mi madre;
veinte o treinta Winslows y Starks.
La escarcha les había otorgado a sus nombres un borde de
   diamante...

En el grandilocuente rótulo sobre el féretro de mi madre,
Lowell había sido escrito erróneamente LOVEL.
El cadáver
estaba envuelto como un panetone en papel de estaño italiano.

Robert Lowell (Boston, Estad'os Unidos, 1917-Nueva York, Estados Unidos, 1977), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974 [no bilingüe]


Ref.:
Poetry Foundation
Buenos Aires Poetry
El Cultural
Página 12
Literatura y Traducciones


Sailing Home from Rapallo

[February 1954]

Your nurse could only speak Italian,
but after twenty minutes I could imagine your final week,   
and tears ran down my cheeks....

When I embarked from Italy with my Mother’s body,   
the whole shoreline of the Golfo di Genova 
was breaking into fiery flower.
The crazy yellow and azure sea-sleds   
blasting like jack-hammers across
the spumante-bubbling wake of our liner,   
recalled the clashing colors of my Ford.   
Mother traveled first-class in the hold;   
her Risorgimento black and gold casket   
was like Napoleon’s at the Invalides....

While the passengers were tanning   
on the Mediterranean in deck-chairs,   
our family cemetery in Dunbarton   
lay under the White Mountains
in the sub-zero weather.
The graveyard’s soil was changing to stone—
so many of its deaths had been midwinter.   
Dour and dark against the blinding snowdrifts,
its black brook and fir trunks were as smooth as masts.
A fence of iron spear-hafts
black-bordered its mostly Colonial grave-slates.   
The only “unhistoric” soul to come here   
was Father, now buried beneath his recent   
unweathered pink-veined slice of marble.   
Even the Latin of his Lowell motto:   
Occasionem cognosce
seemed too businesslike and pushing here,   
where the burning cold illuminated
the hewn inscriptions of Mother’s relatives:   
twenty or thirty Winslows and Starks.
Frost had given their names a diamond edge....

In the grandiloquent lettering on Mother’s coffin,   
Lowell had been misspelled LOVEL.
The corpse
was wrapped like panettone in Italian tinfoil.

--Poetry Foundation
Robert Lowell, “Sailing Home from Rapallo” from Selected Poems. Copyright © 1976 by Robert Lowell. Used by permission of Farrar, Straus & Giroux, LLC, http://us.macmillan.com/fsg. All rights reserved.

Imagen: Steve Schapiro/Corbis/Getty/The New Yorker