CARNE DE PAPEL Y TINTA

martes, 22 de enero de 2019

Paco Roca y Guillermo Corral: El tesoro del Cisne Negro

No es por llevar la contraria pero los parecidos con Tintin o Salgari que tanto he escuchado, y se pregonan desde la contraportada, no los veo por ninguna parte, más allá del parecido del título con El secreto del Unicornio.
A mí, esta absorbente y trepidante obra me ha recordado muchísimo más los thrillers judiciales de John Grisham, por ejemplo, con esas informaciones que salvan el caso in extremis, esos abogados implicados emocionalmente en ganar el juicio, esas pruebas ocultas que se acaban consiguiendo de formas poco ortodoxas. Aunque más que judicial sea casi un thriller burocrático, la verdad, con sus informes de ministerio que nadie lee, sus politiqueos varios, sus objetivos contrapuestos según qué departamento estatal sea...
Lo de que funcione tan bien, que sea tan ameno, tiene mucho mérito porque podría haber sido árido y no es el caso para nada. Lo devoré con verdaderas ganas.
Eso sí, que Guillermo Corral aparezca en los créditos como único guionista me permitirán ustedes que lo ponga en duda. Esos toques de humor, esos tics humanos de los personajes, la forma en que se desarollan las conversaciones me recuerdan demasiado a anteriores trabajos de Paco Roca como para no pensar que ha metido mano en más de un momento.
Y, para acabar, esos marcos de página de colores para destacar dos partes importantes de la historia es una gran idea.

viernes, 18 de enero de 2019

Florence Cestac: La veritable histoire de Futuropolis

Hace tiempo, el amigo Ángel de la Calle me recomendó este álbum. Empecé a leerlo y me parecía muy interesante pero no llegué a acabarlo. Lo he tenido un montón de tiempo en la pila de la mesita de noche. Ahora que la semana que viene iré a Angouleme donde hay una expo sobre Futuropolis, creo que era el momento de liquidar cuentas pendientes.
Florece Cestac es una de las autoras más destacadas del mercado francés pese a que sólo se le haya visto por aquí alguna historia corta en alguna revista de los años 80, que era lo único que había leído suyo.
No acabo de entender que ningún editor se haya acordado de ella. Al menos con alguna obra como ésta que es una delicia.
En este álbum de unas cien páginas en blanco y negro, Cestac se pone en modo autobiográfico y cuenta cómo a principios de los años setenta llega a París con su pareja, Étienne Robial(el diseñador de los logos de Métal Hurlant y A Suivre), y acaban cogiendo con un par de amigos la única librería especializada en cómics de la ciudad: Futuropolis. Tras un tiempo empiezan a editar alguna cosa y pronto Cestac y Robial dejan la librería para centrarse en publicar tiras de prensa clásicas, autores franceses olvidados y mucho material de nuevos autores. La editorial fue creciendo, ampliando personal y tirando bastantes años hasta que acabó cerrando. Para entonces Cestac ya no estaba en la editorial ni con Robial.
No sé qué me ha gustado más, si lo bien explicado que está el día a día de una pequeña editorial de esos años, si algunas de las anécdotas, si las apariciones de nombres bien conocidos (Crumb, Vaughn Bodé, Tardi, Swarte, Druillet...), si las historias de los amigos y colaboradores que se fueron cruzando en sus vidas o la sutil mezcla de drama y humor. Todo está tan bien equilibrado que es difícil escoger...
Ya me he apuntado un par de cosas de Cestac que quiero leer...
La viñeta escogida pertenece a la anécdota que más me ha hecho reír. Editaban una tira de prensa de un superhéroe (no se menciona pero doy por hecho que eran las de Superman) y se divertían alterando el dibujo para que el héroe tuviera un paquete más grande.


Joe Bennett y Al Ewing: Immortal Hulk TPB 1: Or Is He Both?

Hablando de Al Ewing por Facebook, el amigo José Manuel Estébanez me recomendó esta otra obra de Ewing y yo escucho a los amigos.
La verdad es que la he disfrutado mucho. Joe Bennett es más que competente y muy espectacular, un tanto Bryan Hitch en algún momento, pero la gracia está en el guión, con una versión de Hulk que une elementos de la serie de televisión (Bruce Banner en plan fugitivo de ciudad en ciudad resolviendo problemas y una versión femenina del periodista Jack McGee persiguiéndolo) con las características del primerísimo Hulk, transformándose en monstruo de noche y recordando la inspiración original de Jekyll y Hyde. El título del tomo remite a la portada del Hulk #1, toda una declaración de intenciones.
Hulk es un personaje mutante y cada autor lo ha llevado como ha querido: más bueno, más cabrón, más listo, más tonto, gris, verde, más fuerte, más flojo, etc... Esta versión me convence porque tiene elementos de casi todas las versiones en una mezcla bastante afortunada.
Y aunque se plantee inicialmente casi como historias unitarias, ya se empieza a entrever una subtrama que puede dar mucho juego. Además te deja el tomo con un final de los de morderte las uñas.
Sigo fijo.

Joe Quinones y Gabby Rivera: America TPB 2: Fast and Fuertona

El final de la serie funciona bastante mejor. El humor es constante, ya desde el título del tomo. Me divierte horrores cómo se cita a Selena, a Chavela Vargas, a Almodóvar, a Del Toro, en plan orgullo racial.
O cómo va America Chavez con sus uniformes cambiantes, especialmente uno que parece el de un equipo de fútbol.

Joe Quinones y Gabby Rivera: America TPB 1: The Life and Times of America Chavez

Una colección curiosa, a medio camino entre Love and Rockets y Madman.
Lo mejor para mí es el dibujo de Joe Quinones, la protagonista que tiene personalidad para dar y tomar e y la sorna de muchos de los textos de apoyo.
Lo peor que la guionista Gabby Rivera a veces se pierde un poco por las ramas y otras apenas da información para los recién llegados al personaje, como un servidor, por lo que hay momentos que se eternizan y otros que vas más perdido que un pulpo en un garaje, algo que sospecho se debe un poco a la bisoñez en los comics de Rivera.

martes, 15 de enero de 2019

John Byrne y Chris Claremont: Iron Fist Marvel Masterworks 2 HC

Aguanta el tipo pese a los años transcurridos desde su publicación. Byrne era fresco, potente y dinámico. Me divierten mucho esas viñetas donde dibuja a los personajes varias veces, dando un resultado especialmente cinético, o donde aparecen autores de Marvel en plan sorpresa.
Y Claremont sorprende, recuperando villanos olvidados, creando algunos, o usando diversos invitados sorpresa. A veces es algo discursivo y explicativo, sí, y también algo tramposo en las tramas si uno las analiza un poco pero es todo tan entretenido que me da bastante lo mismo, la verdad.
La imagen seleccionada es mi pequeño homenaje al Hero, el fanzine de Juan Carlos Cereza. Nostalgia.

sábado, 12 de enero de 2019

Al Williamson y Archie Goodwin: X-9 Agente Secreto Corrigan 1: 1967-1968

Pese a ser una de las grandes series de las tiras de aventuras, una de las últimas, de hecho, esta obra de Al Williamson y Archie Goodwin nunca había sido muy bien tratada en España. Parece que va a tener una nueva oportunidad. Espero que dure y los amigos de Sin Fronteras puedan completar este vacío imperdonable.
Y encima esta vez las historias se reproducen en orden (y no como en Garbo), en tomos con aventuras completas (excepto la última viñeta de cada aventura, claro, que es el punto de enlace con la siguiente), y, sobre todo, con una calidad de imagen espectacular. He comparado esta edición con la reciente de IDW y ésta, por comparación, se ve con las líneas empastadas en la mayoría de ocasiones.
Williamson está en modo Alex Raymond total en numerosos momentos, tanto narrativos como del dibujo en sí. No le pongo pegas, claro, aunque reconozco que me gusta más su trabajo posterior, más propio, más suelto, con más fuerza y con un Corrigan en plan autorretrato.
Y Goodwin engancha con sus tramas, sencillas, directas, sin tiempos muertos. Porque el gran problema de muchas tiras de prensa al leerse recopiladas es que muchas veces hay repeticiones constantes de lo que ha pasado y puede acabar siendo pesado. Goodwin lo evita prácticamente todo el rato, haciendo que se lea muchísimo mejor.
Yo lo he devorado.

Alan Davis y Al Ewing: Captain America and the Mighty Avengers TPB 2: Last Days

Pues el motivo de leerme los dos tomos de esta colección de corta vida fue poder leerme Captain Britain and the Mighty Defenders, una miniserie de dos números ligada a otro crossover y que dibujaba mi admirado Alan Davis.
Antes tenemos los dos últimos números de la colección, más centrados en la emotividad, en la humanidad de los personajes, en la sensación de desastre inminente y en cantarle las cuarenta a los cantamañanas de los Illuminati. Muy majos.
La miniserie de Davis, con guión de Al Ewing-como todo el recopilatorio-, juega a la mezcla de universos (el tradicional y el Nuevo Universo) y a las versiones alternativas de los personajes. La gracia está en que que los dos autores, británicos y con pasado en la revista 2000AD, se dedican a homenajear a algunos de sus personajes más populares. Me ha encantado ver a Emma Frost de Juez Anderson o que War Machine es un Robuster.
Para acabar de completar el tomo con algo más de Vengadores, se incluye un número de Avengers Assemble ligado al crossover de la Era de Ultron, donde Ewing se dedica a  hacer más homenajes británicos, que van desde olvidadas series de cómic al más conocido Doctor Who, con los Ultron en plan Dalek aprendiendo a decir "Exterminate!". Tiene su gracia, aunque sea un relleno total.
Tengo que leer más a Ewing, definitivamente.

Iban Coello y Al Ewing: Captain America and the Mighty Avengers TPB 1: Open for Business

Como las ventas de los comic books no son tan boyantes como antaño, desde hace tiempo venimos sufriendo constantes reinicios de colecciones para aprovechar el impulso de los números uno, reinicios que duran hasta que se acerca algún número redondo y potente-múltiplos de centena, normalmente-, lo que me ha acabado provocando una sensación de no saber qué viene antes o después.
Por una cosa que comentaré en la siguiente entrada me he leído este tomo, que luego he visto que sigue una colección anterior, Mighty Avengers (la del 2013, no confundir con la del 2007, y sí, estoy siendo sarcástico).
Pese a que la mitad de los personajes no sé de dónde salen, a que hay referencias a crossovers del momento con premisas tan bobas como Axis, lo he disfrutado mucho. Por un lado porque me gusta cómo Al Ewing juega con elementos y personajes olvidados del Universo Marvel(algunos tan queridos como Dave Griffith y Gideon Mace, de los primeros Hero For Hire) y porque hacía tiempo que no veía un guionista donde sus héroes son héroes con todas las letras, algo que otros autores no tienen tan claro (y sí, pienso en los Illuminati y autores como Bendis o Hickman). Confieso que me encantan esos rótulos de presentación de los personajes, tan irónicos, tan socarrones, tan efectivos.
Y encima el dibujo es de lo más resultón, tanto si lo dibuja Luke Ross o Iban Coello o los dos a pachas. He escogido una imagen del segundo porque es un tío muy majo, qué demonios.
Voy a tener que conseguir los tomos de Mighty Avengers.
La del 2013.

miércoles, 9 de enero de 2019

Jim Muniz, Joe Casey y Keith Giffen: The Last Defenders TPB

No me lei esto en su momento porque, la verdad, los protagonistas tenían una pinta de metidos con calzador que asustaba. ¿Dos "fortachones" como Coloso y Hulka, más el olvidado Blazing Skull más Halcón Nocturno? Paso.
Grave error.
Porque el trabajo de Jim Muniz ha sido una muy agradable sorpresa, un poco entre Kevin Maguire y Ed McGuiness, con un dibujo clarito, limpio.
Pero también porque Joe Casey, con la ayuda de Keith Giffen en los primeros números, juegan al despiste con los miembros del grupo acabando con una formación de lo más curiosa, aunque, como el tiempo ha demostrado, no fuese más allá. Por los bocetos finales, uno lamenta, eso sí, que algunos de los que querían usar en los equipos intermedios se perdieran por vete a saber qué motivos.
Aparte, reconozco que me quedé patidifuso al ver esta viñeta, con los Hijos de la Serpiente, un grupo xenófobo y racista ( son como el Klan pero vestidos de serpiente, dicen en un momento) que, guiño a Kull aparte, se reúnen para planear maldades contra la emigración mejicana en un hotel... de Donald Trump.
Toma ya. Insuperable.

François Schuiten y Benoît Peeters: Recuerdos del eterno presente

Al acabar este álbum me llamó la atención las fechas que aparecen al final: 1987-2009. Me pareció muy exagerado que los autores hubieran estado más de veinte años luchando con esta obra.
Todo se explica cuando lees el texto final de Peeters donde se explica que ambos, más Schuiten que Peeters, participaron en el desarrollo de una película que mezclaba animación con imagen real llamada Taxandria. La película no acabó de satisfacer al co-director y principal impulsor del proyecto. He visto que está colgada por Youtube y tampoco me extraña, se ve muy escatimada.
Este álbum intenta acercarse al espíritu inicial de la película, muy cercano al del ciclo de Las ciudades oscuras. De forma que uno puede encontrar aquí a un personaje algo superado por las circunstancias, mucha arquitectura sobrecogedora, una atmósfera algo opresiva, algún que otro elemento fantástico y varios secundarios chocantes.
Pero sobre todo, sobre todo, mucha arquitectura.

J.G.Jones y Devin Grayson: Black Widow Collected TPB

Tras la decepción de la serie de Edmonson y Noto, di un salto atrás en la historia de la Viuda Negra con este tomo con las tres miniseries de finales de los 90 y principios de este siglo.
La primera tiene sobre todo el buen hacer de J.G.Jones, muy a lo Joe Quesada, con mucha chica posando y muy espectacular. Confieso que no soy muy fan de su guionista, Devin Grayson, porque siempre me ha parecido todo lo suyo bastante olvidable, y esto no es una excepción, aunque nos presente a la nueva Viuda Negra, la rubia y algo irritada con el mundo Yelena.
La segunda es una extraña versión del Cara a cara de John Woo, con una Viuda Negra bastante cabrona que hace que nos caiga mucho mejor la rusa, curiosamente. Dibuja Scott Hampton, al que no acabo de ver dibujando superhéroes, qué queréis que os diga. Greg Rucka empieza a meter mano en los guiones.
Y acaba con una historia de la línea MAX, con algo de fetichismo y prostíbulo, pero que es bastante pacato para lo que debería ser (pienso en el álbum de Dylan Dog que comenté hace unas semanas). Dibuja un Igor Kordey poseído por el espíritu de Richard Corben, lo que siempre tiene su gracia.


viernes, 4 de enero de 2019

Phil Noto y Nathan Edmonson: Black Widow TPB 3: Last Days

Buf, menudo bajón de final.
Noto deja de usar su estilo pintado por uno más tradicional de línea negra y color. Además le da por hacer a la Viuda Negra con una narizota de lo más desconcertante.
Edmonson liquida su saga de la Viuda Negra contra la organización Caos (¿en serio? ¿Cómo los malos de Superagente 86 cambiando la K por una C?) con unos elementos fantásticos que no pegan mucho con lo que había sido el título hasta el momento.
Pero posiblemente lo que más me haya mosqueado sea el final, que busca el impacto por el impacto, de una forma totalmente gratuita y absurda...

Phil Noto y Nathan Edmonson: Black Widow TPB 2: The Tightly Tangled Web

Un número lleno de invitados (Winter Soldier, X-23, Hawkeye) y que se remata con un crossover con Punisher. Nada del otro mundo, sí, pero es no negaré que me ha entretenido y que tiene un cliffhanger final que me ha hecho saltar al siguiente tomo para ver cómo seguía.

John Byrne y Chris Claremont: Marvel Masterworks Iron Fist HC 1

Puño de Hierro nació en las páginas de Marvel Premiere, una de las cabeceras de Marvel donde se iba probando la viabilidad comercial de varios personajes, y tras casi un año allí consiguió su propia colección. En España Vértice empezó la casa por el tejado ya que publicó primero, muchos años antes, Iron Fist que los números de Marvel Premiere.
Yo, como muchos, los leí desordenados. Y no sólo por el caos de Vértice sino que, además, compré muchos en mercadillos y los leía según los encontraba. Por eso me apetecía leer por fin estos números en su orden real.
Ha sido una experiencia curiosa porque se notan los bandazos creativos constantes. Los guionistas cambian cada dos por tres, casi todos muy dignos, pero se ve que cada uno tenía sus propias ideas sobre el tono de la serie y de la personalidad del héroe protagonista.
Empieza Roy Thomas con un potente Gil Kane en plan homenaje a Bill Everett y a un olvidado personaje suyo. Le siguen Larry Hama, dibujando lo más parecido a Kane que puede, y Len Wein, más perdido que un pulpo en un garaje. Wein da un salto temporal y geográfico incomprensible para entrar en el tópico de "va el héroe por la calle y le ataca un supervillano de medio pelo", aunque añada ciertos detalles importantes al origen del héroe.
A continuación viene Doug Moench, que monta unos números algo oscuros, que recuerdan, claro, a su Master of Kung Fu, con detalles muy interesantes y uno se pregunta qué hubiera hecho si se hubiera quedado más tiempo.
Tras Moench vino Tony Isabella, que empieza intentando integrar más a Puño de Hierro con el Universo Marvel haciendo que luche contra Batroc a la vez que cierra tramas y subtramas. Hasta creó a Misty Knight (aunque dijeran luego que un personaje sin nombre en un antiguo número de Marvel Team-Up era ella)...
Lo que le vino de perlas al siguiente, Chris Claremont, al que pronto acompañaría un jovencísimo John Byrne, ya que pudo empezar a desarrollar sus propias ideas sin demasiadas ataduras del pasado. Posiblemente las únicas fueron seguir el estilo de usar la segunda persona del singular (con Eres Puño de Hierro, solían empezar habitualmente los números) y en poner siempre la misma letanía cuando el protagonista usaba su poder.
Pero es indiscutible que Claremont y Byrne le dieron un aire fresco a la colección que se extendería pronto a muchos otros títulos de la editorial.

martes, 1 de enero de 2019

Phil Noto y Nathan Edmonson: Black Widow TPB 1: The Finely Woven Thread

Yo no sé qué pasa con la Viuda Negra. Serie tras serie y ninguna dura nada. Y en Marvel inasequibles al desaliento, supongo que por aquello de tener a Scarlett Johansson en las pelis.
Esta no duró ni dos años. No es que esté mal, tiene sus momentos, pero dudo que la recuerde dentro de algún tiempo.
El apartado gráfico tiene su aquel, eso sí. Siempre me ha hecho gracia Phil Noto. Sí, vale, se le notan siempre sus influencias (Robert McGinnis, sobre todo, ahora también con bastantes ramalazos a lo Bill Sienkiewicz), y su narrativa no siempre es de lo más brillante. Pero me gusta, qué le vamos a hacer.
Dos tomitos más y me la acabo. A ver si me animo.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Paul Gulacy y Doug Moench: Master of Kung Fu Omnibus 2

Este tomo recopila los mejores momentos de la serie, en mi opinión: la saga de Gato, la trilogía de los Exportadores Orientales y la saga de seis partes, con prólogo y epílogo, contra Fu Manchu. Bueno, de esta serie, de la historia de Marvel y de la historia del comic americano. Son una joya.
Gulacy está soberbio: sus juegos de luces y sombras, sus filigranas narrativas, el uso de parecidos con actores (lo que hoy no le dejarían hacer, claro) para potenciar sus personalidades. Impresionante. Aún no entiendo que no le dejaran hacer las portadas.
Moench se arriesga, con números de compleja lectura, con relaciones sentimentales más reales que las habituales en los comics de Marvel, tan soap opera ellas, con personajes complejos tremendamente reales, de forma que cuando algo malo les sucede, y les pasa con bastante frecuencia, duele. Y todo ello con unos textos tan hermosos como tristes.
Lástima que Gulacy se fuera por sus dolores de espalda que ya habían provocado algún fill-in de vez en cuando. Le sustituyó Jim Craig, un joven prometedor, con ojo para imitar a Gulacy en el estilo narrativo pero que era aún peor para las entregas, lo que causó que se llegara a reeditar algún número antiguo, o que Pat Broderick hiciera un número que se editó un año y medio más tarde o que empezara Mike Zeck a ir haciendo números de sustitución hasta que se decidió que Zeck iba a ser el dibujante fijo. Este baile de dibujantes hacía que la trama principal fuera durante una buena temporada a trompicones, apartándose uno o dos meses para dar paso a los fill-ins que, sí, estaban bien, a veces incluso muy bien, pero que no hacían olvidar su condición de relleno intemporal...

Liniers: Macanudo 12

Ideas tan marcianas y maravillosas como ésta son las que hacen esta tira tan inimitable (aunque bien lo intenten algunos sustituyéndole de vez en cuando en plan invitado especial)


Liniers: Macanudo 11

Tan memorable como siempre.
Lástima de que en este tomo repitan algunas tiras del anterior, no sé por qué. eso me hace sospechar de que los tomos son más selección que publicación integral y cronológica...

Liniers: Macanudo 10

Demasiado tiempo sin leer los últimos tomos de esta magnífica serie...
Sigue siendo tan divertido como siempre, mezclando humor absurdo, blanco, momentos más profundos con otros ligeros, frases poéticas con otras tremendamente prosaicas.
Y algunos invitados sorpresa...

lunes, 17 de diciembre de 2018

Nicolas de Crecy y Sylvain Chomet: Bug Jargal

Otros autores, muy jóvenes por entonces, dando sus primeros pasos con una adaptación de una novela de Victor Hugo, denuncia del esclavismo y del racismo.
Es correcta en lo argumental y más interesante en lo gráfico, aunque se le noten influencias a mansalva.

Alberto Breccia, Enrique Breccia y H.G. Oesterheld: Ché

Esta otra biografía de un revolucionario americano tiene como puntos álgidos, primero, a un Oesterheld brillantemente poético en sus textos, bellísimos, hechos con frases sueltas, sin enlazar, pero que permiten hacer al lector una idea muy precisa de lo que pasaba en esos momentos en la vida del protagonista.
Y, segundo, a los Breccia llenos de furia, de fuerza, de energía. Sabiendo las ideas políticas de cada uno y cómo se llevaban, trabajar juntos en una biografía del Ché debió ser un festival del humor.
¿Sabéis cómo uno sabe que hay maestros detrás de una obra? Cuando encuentras una viñeta así, con el momento en que disparan al corazón al protagonista... Qué simplicidad y qué potencia.

Luis García, Adolfo Usero y Felipe Hernández Cava: Argelia

Un álbum histórico sobre los inicios del movimiento anticolonialista de Argelia, sin protagonistas. Podría haber sido un ladrillo, relleno de datos, y por el contrario consigue transmitir de maravilla la atmósfera del enfrentamiento que se avecinaba y la sensación del abuso francés.
La mezcla de Luis García y Adolfo Usero al dibujo funciona sin fisuras, aunque haya viñetas que son más claramente de uno o del otro.
La mirada de esta viñeta me tiene enganchado, aunque la que le sigue con un policía con la cara de Belmondo sea mucho más conocida.

Andreas. Azteca

Una historia coral sobre los aztecas. Me divierten especialmente el final y una de las tramas (la del prisionero destinado al sacrificio), que me recuerdan mucho la película Apocalypto. Andreas, como en sus trabajos posteriores, tiende a narraciones nada sencillas que obligan al lector a la atención por el detalle. Me pregunto si son manías mías o hay una importante influencia de Corben en este autor... Tengo que investigarlo.
Es curioso ver en los álbumes de Ikusager muchos nombres que ahora son mucho más conocidos pero que en su momento eran recién llegados al mercado español.

Antonio Hernández Palacios y J.P. Gourmelen: Simón Bolivar, el libertador

El dibujo es una preciosidad en muchos momentos, con algunas viñetas apabullantes.
Pero me pregunto cuánto hay de Hernández Palacios y cuánto de Gourmelen en el guión. Porque esta biografía es tremendamente farragosa, llena de detalles gratuitos, sin ninguna importancia para la historia, algo a lo que era muy dado el primero en sus guiones, lo que hace que la lectura sea realmente tediosa.
Por no entrar en momentos como éste que es un claro ejemplo de libro de "Así, no".

jueves, 13 de diciembre de 2018

Carlos Giménez: Canción de Navidad

Seguramente soy yo pero veo cierto parecido en Carlos Giménez y Clint Eastwood en cuanto a que los dos les ha dado por trabajar como locos pese a tener ya una edad respetable, como si fueran conscientes de que el tiempo se les acaba (lo que es evidente con la parte final de esta obra), y quisieran dejar el máximo de obra posible...
Este álbum de más de cien páginas es buena muestra de ello. Un álbum con portada fechada en 2016 y con la última página en 2017. Seguro que ya debe haber hecho más de un álbum desde entonces...
Esta adaptación libre del relato de Dickens, nada complaciente, es idónea para que Giménez, que siempre ha tratado temas autobiográficos, vuelva a recorrer caminos ya conocidos como los "hogares del Auxilio Social" pero también para contar temas más personales y desconocidos, como su madre o algún primer amor, momentos llenos de ternura y nostalgia, bellísimos en su tristeza y mis favoritos por su emotividad. Giménez aprovecha la obra también, retomando otra de sus facetas, para denunciar la indiferencia ante los indigentes, ante los desahucios, ante la muerte de los inmigrantes...
Y, tal vez lo que me sobra más, para arreglar cuentas con un mínimamente maquillado Joan "Navárrez" Navarro.
Aunque reconozco que Giménez no se corta y es especialmente crítico consigo mismo, consciente de su cada vez mayor mal genio, de su misantropía, de su desapego familiar, de su voluntaria soledad.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Federico del Barrio y Felipe Hernández Cava: Las memorias de Amorós 4: Ars Profetica

Final de la serie. Una pena.
Porque Federico del Barrio estaba en un momento dulce, potentísimo gráficamente, clarísimo narrativamente.
Y porque Felipe Hernández Cava llevaba al protagonista a la Segunda República, a las puertas de la Guerra Civil, a una relación amorosa bella y complicada, y sus argumentos policiacos eran cada vez mejores. El de este álbum es formidable, con un asesino psicópata que deja enigmas, y me ha tenido enganchadísimo.
Comprad los álbumes a Ikusager.
¡O que alguien los reedite en un integral, hombre, ya!

Federico del Barrio y Felipe Hernández Cava: Las memorias de Amorós 3: Las alas calmas

Federico del Barrio prescinde de grises a partir de este álbum y se pasa a un blanco y negro puro, lo que creo que se ajusta mucho más a su estilo sintético.
Cava nos cuenta una historia llena de tragedia sobre el inicio del tráfico de drogas en Madrid. Porque es una obra tremendamente madrileña, llena de localizaciones y con personajes "castizos" con formas de hablar muy definidas, como Dimas, que cuando habla casi necesitas un diccionario...

Federico del Barrio y Felipe Hernández Cava: Las memorias de Amorós 2: : La luz de un siglo muerto

Una trama criminal bastante clásica con falsificaciones de arte de fondo bastante mejor atada sirve de decorado para la primera historia romántica de Amorós.
Sólo le falta una banda sonora, amigos.
Una obra formidable.

Federico del Barrio y Felipe Hernández Cava: Las memorias de Amorós 1: Firmado: Mister Foo

Nunca me había leído los cuatro tomos de Amorós de Cava y del Barrio. La compra de Ikusager me ha permitido corregir este vacío.
El primero es el más famoso, probablemente.
Curiosamente me parece el que tiene el argumento menos elaborado de los cuatro álbumes. Lo compensa de sobras la recreación de la época -brillante y, se nota, documentadísima-, los personajes bien definidos con cuatro detalles y unos diálogos formidables, aunque a veces suenen algo editorializantes
Me encanta ese uso de los bocadillos en la parte superior de las viñetas, algo parecido a lo que hizo Kyle Baker durante mucho tiempo para no confundir a los no habituales del medio.

Corrado Roi, Dario Argento y Stefano Piani: Dylan Dog: Profondo Nero

Que el cómic ya no es el ghetto que era es algo evidente. Antes, el cómic intentaba dignificarse ante la mirada de superioridad de la "Cultura con mayúsculas" mencionando los trabajos de gente como Patricia Highsmith que fue guionista de cómics antes que novelista famosa.
Al cómic antes sólo se acercaban autores de otros medios si eran procedentes del fantástico, que ya sufrían esas miradas de superioridad y les daba lo mismo. Eran autores como Harlan Ellison o Michael Moorcock.
Pero desde hace años estamos asistiendo de forma habitual a la publicación de cómics donde conocidos directores de cine, novelistas de gran éxito u otros nombres muy populares participan en mayor o menos medida con personajes ya conocidos, adaptaciones de sus obras o incluso, los más valientes, creaciones nuevas. Aquí tenemos nombres como Kevin Smith, Michael Chabon, Stephen King, Joss Whedon...
Aunque aquí aún no hemos visto a Pérez Reverte escribiendo al Capitán Trueno, en Italia anunciaron hace un tiempo la publicación de un álbum de Dylan Dog escrito por el director de cine Dario Argento. Los habituales ya sabréis que me encanta Dylan Dog y Argento es un director que, aunque tiene alguna película bastante terrible, tiene muchas formidables. Uno de los grandes del giallo con un personaje que le va como un guante.Una gran idea, sin duda.
El guión al final es a medias con Stefano Piani, lo que es una buena solución. Piani, además de haber escrito para Bonelli episodios de Nathan Never, por ejemplo, colaboró con Argento en su Dracula y escibió una serie de televisión de tema giallo con episodios dirigidos por otros nombres conocidos del género. Uno piensa, escéptico, que Argento se habrá limitado a dar el argumento y Piani lo habrá desarrollado. Al final del álbum Piani explica la génesis del proyecto (lo hace al final porque desmenuza la historia y su proceso creativo y leerlo antes te arruinaría las sorpresas) y cuenta que se escribió como siempre suele colaborar Argento con sus coguionistas: encerrándose en un hotel durante días y escribiendo cada uno diferentes partes. Curioso.
La historia es puro Dylan Dog. Escenas potentes y efectistas, argumento con algunas sorpresas... y elementos bastante forzados y absurdos. Como la gran mayoría de giallos, seamos sinceros. Uno ha de entrar en el juego para poder disfrutarlo. La trama cuenta con fantasmas, asesinos psicópatas, amor, mucho morbo y algo de sexo en forma de elementos sadomasoquistas (lo que permite, por cierto, un chiste de Groucho maravilloso a costa de las "50 sombras de Grey").
Siendo el resultado más que interesante y una curiosa aproximación del universo de Argento al cómic, he de reconocer que lo que más he disfrutado es el elengantísimo trabajo gráfico de Corrado Roi, especialmente al editarse en un tamaño superior al habitual y con una impresión que permite ver los detalles más sutiles. Roi nunca ha parecido tanto el hijo de Sergio Toppi y Bill Sienkiewicz que es. Roi, supongo que consciente del interés que ha despertado este álbum en Italia, nunca ha estado mejor y es una delicia poder estudiar sus viñetas y pensar qué trucos habrá usado para según qué efectos. Y encima, como cuenta Piani en su texto, les cambió el final porque lo veía poco potente. Piani estaba encantado con el cambio. Yo también porque esa viñeta final es una maravilla.
Bueno, como el resto.

Laura y Felipe Hernández Cava: Macandé

Ando estos días leyendo, releyendo, mirando los álbumes de Ikusager, principalmente porque descubrí hace unas semanas que venden sus obras por internet. Curioso. Sabía que vendían a algunas librerías de Euskadi pero poder comprar álbumes de hace más de veinte años nuevos, impecables, de álbumes que ni pudiste ver por la distribución de sus últimos tiempos y a un buen precio no deja de ser un gusto.
Este fue el primero que leí. Nunca lo había llegado a ver. Es francamente curioso. Se trata de una biografía, o una aproximación, con muchos saltos en el tiempo y cambios de perspectiva (hasta sale Hernández Cava explicando cómo descubrió al protagonista), a la figura de Macandé, una leyenda del flamenco pese a que nunca quiso grabar un disco, un hombre con serios problemas físicos y mentales y que acabó en un sanatorio mental.
Puede que sea por estos continuos saltos y cambios, estructurados alrededor de una anécdota, pero el resultado es algo frío, incluso superficial. Lo que en una historia llena de drama, tragedia y sentimiento, sobre el papel, es bastante desconcertante.
Laura, Laura Pérez Vernetti, opta en esta ocasión por un estilo muy suelto, casi abocetado a momentos, con mucho encanto pero que seguro que debió de dejar los pelos como escarpias a los más tradicionales.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Paul Gulacy y Doug Moench: Master of Kung Fu Omnibus 1

Shang-Chi empezó como una extraña mezcla de las películas de artes marciales y de la serie de televisión Kung Fu con las novelas de Fu Manchu de Sax Rohmer. Lo que como concepto no era malo pero que tenía dos grandes problemas:
1-A la hora de reeditarlo hay que ponerse de acuerdo con los herederos de Rohmer, por lo que se ha reeditado poco. Y, si se hacen continuaciones, hay que prescindir de muchos personajes secundarios perdiendo parte de su atractivo.
2-Las novelas de Rohmer son tremendamente racistas en su concepto del peligro amarillo. Aparte, he intentado leerme alguna (Ediciones B publicó unos tomos con tres novelas hace años que eran una preciosidad, con unas ilustraciones sensacionales) pero siempre me han parecido bastante terribles...
La edición de Marvel en formato omnibus, unas 600 páginas, permite darle a esta serie una reedición de lujo en cartoné, con buena impresión, buen papel y un color tal vez demasiado chillón para los dos anteriores...
Entre números americanos y españoles, lo tenía ya todo pero me apetecía tenerla en una buena edición.
Y leerla en orden y de una tacada.
Este primer tomo permite ver los excelentes números de Englehart y Starlin, los titubeantes inicios de Doug Moench (marcado por la presión de hacer esta serie y el magazine Deadly Hands of Kung Fu al mismo tiempo y con el ojo puesto en la edición semanal en el Reino Unido, lo que no le dejaba tiempo de respirar), la llegada de Paul Gulacy (ayudado por numerosos entintadores y dibujantes de números sueltos)...
Todo es correcto o incluso brillante. Me maravilla ver la cantidad de muertos inocentes que van cayendo en los números dando una atmósfera de fatalidad. Aún no me puedo creer que les dejasen publicar el final de la historia de Sandy tal y como la dejaron, tan trágico, tan operístico. Me maravilla el enfrentamiento dialéctico entre Shang-Chi y Fu Manchu en el único número que dibujó John Buscema.
Pero había cierta repetición en sus esquemas con el protagonista andando tranquilamente y siendo atacado por los hombres de Fu Manchu u otro adversario. Moench era consciente de ello, confiesa en el prólogo. Su solución: pasar la serie a algo más que un cruce entre artes marciales y novela pseudopulp, convertirla en la gran serie de espías de los años 70.
Porque a partir de la saga de Velcro, todo se dispara. Los personajes secundarios (Smith, Tarr, Reston) se instalan de forma clara y definitiva. Gulacy mejora de forma explosiva, sobre todo cuando podía entintarse. La influencia de Steranko es tremenda en cuanto a narrativa (Curiosamente, los homenajes a Steranko se ven también en otros autores como Ed Hannigan). Las tramas son sólidas y poderosas, ásperas y poco complacientes en muchos momentos. Cuando nadie sabía que era el agujero de ozono, Moench y Gulacy ya lo usaron como punto de partida de una de sus historias, la de Mordillo (curioso y sorprendente homenaje al dibujante argentino, por cierto).
Sí, ocasionalmente había que meter alguna historia de relleno para que Gulacy pudiese coger algo de aire, pero el nivel se disparó hasta hacerla una de las mejores series de Marvel de esos años y la tercera más vendida, por detrás de Amazing Spider-Man y Conan the Barbarian.
Ahora me espera el segundo, con Gato, con Shockwave, con Larner, con lo mejor...

jueves, 29 de noviembre de 2018

Calpurnio: Mundo Plasma

Un álbum montado a gag por página. Cada página viene a ser una doble tira.
El protagonismo es coral. Los protagonistas son personajes absurdos y extraños (un hombre moco, un niño poseído, un extraterrestre que quiere destruir el mundo y/o fecundar a las mujeres, un coleccionista de moscas...), atrapados en una especie de pensión sin salida. Pronto empiezan a apilarse los cadáveres...
Entre el formato y la rotación de personajes raros el resultado final parece como si Liniers se pusiese a hacer su Twin Peaks. O algo así.
Muy curioso.

John Erasmus, Pat Mills y Tony Skinner: The Complete Accident Man HC

The Accident Man fue una serial de la revista británica Toxic donde se publicaron tres aventuras a color antes del cierre de la publicación a principios de los años 90. Sus guionistas fueron Pat Mills y Tony Skinner, con tres distintos dibujantes (uno para cada historia). Los tres fueron muy dignos y se adaptaron al estilo algo grotesco que pide la temática, aunque mi favorito sea John Erasmus, que dibuja como si David Lloyd trabajara para el Madriz. Más tarde Dark Horse publicó una miniserie de tres números en blanco y negro con portadas de Howard Chaykin.
Acabo de leer un tomo con todo el material tras enterarme de que había una adaptación al cine y que ya he visto.
El protagonista de estos seriales es Mike Fallon, un asesino a sueldo especializado en asesinatos que parecen accidentes. Es machista, egocéntrico, cínico, superficial y tirando a pijo. Una joya. Cuando su ex, una activista ecologista que le dejó por una mujer, es asesinada, Fallon comprende que han sido unos compañeros suyos y, picado porque no le dijeran nada por pura cortesía profesional, se pone a investigar. Bueno, investigar. a cargarse gente a capazos.
Mills y Skinner consiguen que el humor negro corra a raudales, a la vez que nos encariñamos con el protagonista, nos fascinan sus elaborados métodos de asesinato y hacen crítica social.
La adaptación cinematográfica seguramente habrá salido adelante tras años dando vueltas gracias a las películas de John Wick. Porque aquí también vemos una sociedad de asesinos, sus locales exclusivos... Hasta dan premios rollo Oscar.
Divertidísimo. Lástima que no hicieran más historias...

domingo, 25 de noviembre de 2018

Richard Corben y John Jakes: Bloodstar

Si Den es la mezcla pasada por Corben de Lovecraft y Burroughs, Bloodstar es Howard con algo de H.G.Wells y Cuando los mundos chocan.
Posiblemente sea la historia que más me gusta de Corben, sin excesos, sin erotismos grotescos pero con todo lo que tiene que bueno el de Kansas: un mundo fantástico verosímil, fantasía a raudales, monstruos rarísimos...
Me convence más la versión original en blanco y negro que la posterior colorización aunque la rotulación mecánica original no me gusta nada...
Eso de que John Jakes, el escritor de Norte y Sur, y Gil Kane, por su diseño del protagonista con la estrella en la frente y por ponerle el nombre, estuvieran detrás del proyecto dan como resultado un equipo francamente curioso...

Sean Phillips y Ed Brubaker: My Heroes Have Always Been Junkies HC

Un tomo perteneciente a la serie Criminal correcto pero que me ha dejado bastante frío, la verdad. Tiene sus momentos, como cuando se habla de la importancia del uso de las drogas en las carreras de algunos artistas musicales, o de que los cassettes con selecciones eran loas playlists del mundo analógico, pero la trama es bastante vacua.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Jack Kirby y Stan Lee: Silver Surfer 18

El último número de la colección fue dibujado por Jack Kirby. Se publicó el mismo mes que el último número de sus Fantastic Four y su Thor, aunque aún saldrían un par de números de sus Inhumanos en Amazing Adventures.
El final lo deja todo abierto, con el Surfer mosqueadísimo con la humanidad. Vértice metió después de esta splash final la portada maericana, una rareza, y con un texto inventado para intentar cuadrarlo, si no recuerdo mal.
Me pregunto si fue sólo malas ventas o si el que John Buscema tuviera que ponerse a dibujar Fantastic Four, más sus Avengers, más Thor al cabo de un par de números de Neal Adams, también influyó en el cierre...

John Buscema y Stan Lee: Silver Surfer 17

Pero tenía encanto, se crearon personajes memorables y Stan Lee lo daba todo. John Buscema funcionaba de miedo cuando tenía un buen entintador. Y cuando no, siempre tenía grandes momentos.

John Buscema y Stan Lee: Silver Surfer 16

Mi primer contacto con Silver Surfer fue con el último número de Estela Plateada de Vértice.
Visto ahora entiendo por qué no acabó de funcionar. Empezó con un formato con más páginas pero más caro, era muy serio, sin los momentos humorísticos habituales en tramas o en textos de otras colecciones, no había más personajes habituales ni tramas secundarias...
Esta viñeta es porque, como a Tarantino, siempre me ha gustado "Sin aliento"...

jueves, 15 de noviembre de 2018

John Buscema y Stan Lee: Savage Tales 6

Como editor en jefe, Stan Lee probó diferentes formatos: colecciones con más páginas y más caras, como los primeros Silver Surfer, o las revistas en blanco y negro (o color). Sería más tarde cuando tuvieron su momento.
Pero para el primer Savage Tales, que combinaba historias de ciencia ficción, con Conan, el Hombre Cosa y Ka-Zar escribió un par de historias. La de Ka-Zar se reeditó en un posterior Savage Tales, que es el que he leído, por un problema con entregas. Esta historia se reeditaría también en un número de Astonishing Tales pero con bastante manipulación de textos e imágenes.
Es curioso ver a Lee escribiendo para un público más adulto, con viñetas con desnudos, insinuaciones de violaciones o con Ka-Zar diciendo a la mala mientras señala a unas chicas que se bañan desnudas "¿Crees que me tientas con tu cuerpo?(...) ¡Hay muchas como tú aquí! ¡Y aquí Ka-Zar es el Señor de la Jungla!".
Sólo le falta decir que se pone las botas.
Y es que la representación de las mujeres en sus cómics nunca fue su punto fuerte, seamos sinceros.

Don Heck y Stan Lee: Avengers 33

Era leer algunas viñetas y pensar en el auge de los supremacistas desde que está Trump, la verdad.

Don Heck y Stan Lee: Avengers 32

Más muestras de la preocupación de Stan Lee por problemas sociales. El racismo, en este caso.
Stan Lee fue el responsable último, como editor en jefe, de que hubiera un soldado negro entre los comandos del Sargento Furia, que naciera la Pantera Negra, que encontráramos a Robbie en las páginas de Spider-Man...
En esta historia de los Vengadores se presenta a Bill Foster, un brillante científico. Sólo más tarde, descubrimos que es negro...
Y también se presenta la primera versión de los Hijos de la Serpiente, un grupo xenófobo que no deja de ser una versión velada del KKK.
Lee no deja de señalar lo peligroso que es el silencio cobarde y cómplice ante ciertas actitudes.


John Romita y Stan Lee: Daredevil 18

Me ha hecho gracia la aclaración de los créditos, la verdad...
Otro número que me encantó en su momento, con una trama que gira sobre Foggy intentando hacerse pasar por Daredevil para impresionar a Karen Page que bien podría haber sido editada en los títulos de Superman de Mort Weisinger, pero con la primera aparición del Gladiador, uno de esos villanos que destacan.

John Romita y Stan Lee: Daredevil 15

Una de mis historias favoritas del Daredevil de Stan Lee, ayudado por un John Romita que volvía a Marvel.
Lee, en cuanto a argumentos, tenía cierta tendencia al cuento moral. Esto es muy evidente en sus historias cortas de monstruos o de terror light con Kirby, Heck o Ditko. Pero también le salía el ramalazo en algunas ocasiones como en ésta, donde recuperaba al Buey, un viejo enemigo de Spider-Man, tan fuerte como estúpido para contar una historia sobre segundas oportunidades inesperadas.
Esta splash es una maravilla.

Wally Wood y Stan Lee: Daredevil 6

Uno se pregunta qué hubiera pasado si Bill Everett hubiera sido puntual para el primer número de la colección de Daredevil, aparte del hecho nada menor de que los Vengadores no existirían...
O que Wally Wood no le hubiera cambiado el traje por uno más moderno.

Gil Kane y Stan Lee: Amazing Spider-Man 99

Un número centrado en temas personales de Peter Parker que me chocó al leerlo por primera vez ya que no había ningún supervillano.
Ahora veo que Stan Lee quería hacer un alegato en contra de las condiciones penitenciarias que imposibilitan un posible reinserción.
Ya os digo que a Lee tenía una tendencia hacia temas sociales muy marcada y ese ojo en la actualidad iba más allá de referencias contemporáneas...

Gil Kane y Stan Lee: Amazing Spider-Man 98

Lo primero que leí de Spider-Man...No es mala forma de empezar.
Uno de los elementos siempre discutidos sobre Stan Lee son los créditos. A ver, yo entiendo que desarrollara el método Marvel de hacer guiones porque tenía que escribir casi en solitario un montón de títulos, coordinar dibujantes, hablar con distribuidores, con imprentas... Y sí, la participación en los argumentos eran mayores o menores según cada dibujante. Algunos no hacían nada pero otros deberían haber aparecido como coargumentistas, sin duda.
Pero a toro pasado, todo son capotes. El que ya apareciera su nombre de alguna manera era un logro para esos años. Aunque DC ya lo hiciera, la otra gran editorial de esa época, la Western, seguía sin acreditar a nadie
Ahora me fijo, por cierto, viendo esta viñeta es la participación de Tony Mortellaro en el entintado de los fondos que él hace notar en su estilo habitual...
El modo en que aparecían los créditos suelen tener aún mucha chispa.

Gil Kane y Stan Lee: Amazing Spider-Man 97

Stan Lee, desde un punto de vista de textos, era exageradamente dramático, ruidoso, colorista, hiperbólico... y siempre con cierto sentido del humor, lo que dicen en inglés tongue in cheek, como si se lo tomara a broma, haciendo sentir cómplices a sus lectores del chiste.
Cuántos lo han imitado desde entonces.

Gil Kane, John Romita y Stan Lee: Amazing Spider-Man 96

Stan Lee entendió que la popularidad de los personajes Marvel podía servir para dar a conocer temas y generar conciencia. Ya sabéis, un gran poder y todo eso...
La trilogía de las drogas es un ejemplo de muchos.