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Reivindicando a los pioneros televisivos

domingo, 15 de julio de 2018

Gatos en el tejado


Manolo Beltrán es un cuarentón famoso por su programa televisivo "El humor es algo maravilloso". Separado desde hace doce años, mantiene una relación más bien distante con sus dos hijos y aparentemente cordial con su ex mujer, casada de nuevo y con un hijo de 8 años fruto de ese matrimonio. Cierto día, Manolo recibe la visita inesperada de su padre, que tres décadas atrás había ido a buscar tabaco para no volver hasta ahora. Ese mismo día le informan del fallecimiento en un accidente de tráfico de su ex y su esposo así que de repente se encuentra con la obligación (al menos moral) de hacerse cargo de sus hijos y del hermanastro de estos que, además, es autista y, por lo tanto, incapaz de mostrar ningún tipo de emoción ante el suceso. Este es el punto de partida de "Gatos en el tejado" una serie dirigida por Alfonso Ungría estrenada el 7 de septiembre de 1988 a las 21.15 h antes del popular contenedor "Viernes Cine". 


Su protagonista es José Sacristán, poco habitual de la tele hasta aquel momento aunque en los 90 protagonizaría un sonado éxito con "¿Quién da la vez?" en Antena 3 (y un sonoro fracaso en la temporada siguiente con  "Éste es mi barrio"). Un extraordinario elenco le acompaña en esta serie de 13 capítulos en el que destaca Alberto Closas como su retornado padre, Emma Cohen en el papel de representante, Gabino Diego y Beatriz Santana como sus hijos, Julieta Serrano como asistente y Ferrán Rañé en el rol de guionista. El jovencísimo Francisco Valero encarnaba al hijastro y compartiría escenas y tramas con Sacristán de mucha ternura. 


Aunque en algún sitio se puede leer que esta es la primera "dramedia" de la ficción española el dato no sólo no es exacto sino que además olvida a otras series tan importantes como "Anillos de oro" o "Segunda enseñanza" (ambas con guión de Ana Diosdado que también fue su protagonista) donde el drama y la comedia se entremezclaban a la perfección, como en la vida real. No obstante, "Gatos en el tejado" es una serie muy destacable por varias razones: el regreso a TVE de Sacristán y Ungría, el guión de Joaquín Oristrell que crea una historia original, divertida pero con un punto realista y además que consiguió familiarizar al espectador con un concepto que después se haría muy popular gracias a "El club de la comedia" pero que entonces era algo totalmente inédito en nuestras pantallas: la stand up comedy, que era la profesión del protagonista. Además fue una de las poquísimas ficciones estrenadas en nuestra tele en 1988, un año especialmente escaso en este género. Fue bien recibida por la crítica y se llevó tres TP de Oro (Mejor serie nacional, actor para Sacristán y actriz para Cohen) y un Fotogramas de Plata para el protagonista además de dos nominaciones para Closas y Rañé. Quizás la breve cosecha tiene algo que ver con tanto galardón, no lo niego, pero lo cierto es que todos ellos realizan un trabajo extraordinario. A pesar de ser la verdadera apuesta de aquella temporada en cuanto a series y que tuvo una audiencia considerable, no ha permanecido en el recuerdo, posiblemente porque no ha sido repuesta. Eso sí, la tenemos al completo en la web del Archivo RTVE. 

lunes, 9 de julio de 2018

"Vídeos de Primera", lo viral antes de Internet


Mucho antes de que cualquier vídeo colgado en youtube o una red social se hiciera viral y generara (de forma lenta pero constante) millones de visitas en todo el mundo, existía un programa que, sólo en España, a principios de los noventa tenía unos 4 millones de espectadores de una tacada y si tenemos en cuenta que algunos de sus vídeos ya habían sido emitidos en Japón, EE.UU. y otros países europeos, acumulaban cientos de millones de televidentes en medio mundo. Aquel espacio recibió el nombre en su estreno el 18 de septiembre de 1990 en TVE de "Vídeos de Primera" haciendo un juego de palabras con el nombre de la cadena en la que se difundía. Este formato en el que se reflejaba la faceta más torpe del ser humano (y algunas gracietas de animales también), estaba basado directamente en "America's Funniest Home Videos" de la ABC que, a su vez, se inspiraba en otro japonés de la Tokyo Broadcasing System del que os voy a ahorrar el nombre porque posiblemente, cometería algún error en la transcripción. 
   "Vídeos de Primera" era un programa de vídeos caseros, ni más ni menos, pero se vestía de concurso para animar al televidente a enviar los suyos. Se insistía mucho en que se enviara la cinta original y no una copia porque entonces se perdería calidad. Esto hoy puede sonar a arameo a los millenials así que tendrán que preguntar a sus padres (o incluso a sus abuelos) qué era eso de una vídeo-cámara, qué significa VHS y otras lindezas que aquí nos ocuparían demasiado tiempo. 


En su primera temporada en la ABC fue Bob Saget el presentador, o sea, el protagonista de "Padres forzosos", trabajo que aparecía reflejado en la trama de la propia serie. Aquí se eligió a Alfonso Arús que ya había conducido con éxito en la 2 un concurso absurdo entre familias llamado "La casa por la ventana" (del que hemos hablado aquí) y se había hecho un nombre en la radio humorística y en el circuito catalán de TVE con "Força Barça". Arús no ejercía de simple introductor de los vídeos sino que además narraba, con mucha ironía, lo que sucedía en ellos. Su paso a "primera división televisiva" se saldó con una enorme popularidad que le permitió abandonar el programa a las dos temporadas y en pleno éxito para fichar por Antena 3. Allí presentaría su propio show, "Al ataque", un formato creado por él y su equipo en el que desarrollaba plenamente su peculiar sentido del humor o no tan peculiar en realidad porque en aquellos inicios de la década arrasó. 
   Tras su partida le sucedieron Juan Carlos Martín "Benavides", Mariano 1.85 y Nathalie Seseña (la esposa del Rancio en "La que se avecina") en la temporada 93/94; Bermúdez con Penélope Velasco en 1996 y el trío Asunción Embuena, Alonso Caparrós y Cárdenas en 1996/97 con especiales veraniegos incluidos grabados en exteriores y presentados en bañador (no comment). El éxito de los tropezones videográficos propició la aparición de imitadores más o menos afortunados como "Olé tus vídeos" en las autonómicas (1991-93) o "Vaya fauna" en Antena 3 (1992) centrado en animales. 



lunes, 2 de julio de 2018

Las chicas de hoy en día


Nada más leer el título de esta serie muchos espectadores que hoy rondan los cuarenta estarán tarareando su pegadiza sintonía, con rap incluido. Una de las composiciones televisivas más recordadas de los noventa obra de Cáelo del Río, Bernardo Fuster y Luis Mendo, los dos últimos fundadores del grupo Suburbano, autores de "La puerta de Alcalá" o "Arde París" y también de la banda sonora de "Makinavaja". Era una época en la que (todavía) las cabeceras duraban un minuto y sus músicas eran fundamentales para adelantar y reafirmar la personalidad de la serie. Y a buena fe que ésta lo consiguió. 


Nuri y Charo, barcelonesa una y sevillana la otra, ambas aspirantes a actriz, se encuentran en el Madrid post-movida, una ciudad todavía viva, luminosa, divertida y, sobre todo, sorprendente. En ese escenario en el que lo inesperado se convierte en cotidiano se hacen amigas a pesar de competir en decenas de castings y de sus caracteres totalmente contrapuestos. Es lo diferente lo que las hace complementarias y por eso sus desventuras (que superan con mucho las aventuras) son tan divertidas incluso ahora, cuando casi han pasado 30 años desde su estreno. 


Carme Conesa como Nuria Rocamora (la rubia) y Diana Peñalver como Charo Baena (la morena) encabezaban un amplio reparto que capítulo a capítulo, hasta completar las dos temporadas, 26 en total, daban brillo a unos guiones atrevidos, chispeantes y muy políticamente incorrectos vistos hoy en día. Por cierto, viva esa incorrección. María Luisa Ponte como propietaria del lujoso pero anticuado piso en el que se alojarían bajo régimen de alquiler y Juan Echanove como su mimado hijo y perpetuo vecino pesado completaban el reparto de fijos pero entre los secundarios y episódicos aparece una pléyade de estrellas del cine patrio como Marisa Paredes, Julieta Serrano, Antonio Resines, Bibi Andersen (ahora Bibiana Fernández) o Florinda Chico. 


Este fue el debut televisivo de un afamado y exitoso director de cine, Fernando Colomo que además también ejercía de productor. La mayoría de los capítulos estaban dirigidos por el propio Colomo pero también estaban tras la cámara otros como Mariano Barroso o Manuel Iborra. Los guiones estaban escritos por el omnipresente Fernando, Joaquín Oristrell (actualmente en "Cuéntame cómo pasó") y Pedro Febrero (detrás de los sketches de Martes y Trece y Cruz y Raya pero también guionista en "Un, dos, tres" o "¿Pero esto qué es?"). Aunque en principio sorprendió que se emitiera en la 2 y no en la Primera, lo cierto es que este trabajo se acercaba más a los predicamentos de la cadena de la inmensa minoría donde desde el 30 de septiembre del 91 a las 21.25 y hasta el 16 de marzo del 92 consiguió aglutinar una excelente audiencia y en sus periódicas reposiciones (incluida una en la Primera) ha mantenido el interés y, lo más importante, sorprendido a una nueva generación que la ha visto tan moderna como el día de su estreno. 

La tenéis completa en rtve.es:

lunes, 25 de junio de 2018

"¿Y quién es él?" entrevistas veraniegas con Mari Pau Domínguez


En verano de 1994 Mari Pau Domínguez regresaba a TVE tras cuatro años de ausencia y una salida del Ente que había estado teñida de cierta polémica. Su retorno a la pública se producía para dirigir y presentar un programa de entrevistas sólo a hombres, de ahí el título "¿Y quién es él?" rememorando la famosa canción de José Luis Perales. Literatos como Vargas Llosa o Antonio Gala, deportistas como Jorge Valdano, artistas como Nacho Duato o Forges, toreros como Ortega Cano o cantantes como Víctor Manuel acudieron a la llamada de la periodista que se había dado a conocer a nivel nacional primero en el programa de Jesús Hermida "Por la mañana" y poco después en el Telediario.  


Precisamente tras una breve etapa en el TD 3 había "ascendido" a la edición de Fin de Semana en 1990 junto a Francine Gálvez pero pocos meses después decidió aceptar una oferta de Catalunya Ràdio porque se sentía frustrada por su papel de mera presentadora. Aquel abandono saltó a la prensa en plena guerra de fichajes entre cadenas pero Mari Pau intentó restarle importancia y justificar su decisión como un reto profesional. En realidad aquella etapa radiofónica con anuncio de futuro programa en TV3 incluido duró poco porque en 1991 regresó al área de informativos pero esta vez en Telemadrid donde presentó sus Telenoticias hasta 1993. 


"¿Y quién es él?"era un programa pensado inicialmente para el verano (de ahí los cactus del decorado en julio y agosto) pero aguantó en la parrilla hasta mediados de noviembre. Emitido inicialmente los miércoles después de "Sesión de Noche" terminó su andadura los domingos tras "La película de la semana", es decir, en ambos casos bien entrada la medianoche. El formato era sencillo: breve reportaje de presentación, entrevista en profundidad y después tertulia entre el invitado y varias colaboradoras, entre ellas Cayetana Guillén Cuervo, Sol Alonso y Amalia Enríquez. De vez en cuando también había actuación musical. El programa tampoco se libró de la controversia al salir a la luz que en el último momento se había cancelado una entrevista a El Gran Wyoming (sustituido por Juanjo Puigcorbé) para evitar que promocionara su nueva serie en Antena 3. Eran tiempos en los que la relación entre canales era de todo menos cordial. 
   Mari Pau no tuvo continuidad en TVE tras este programa y, de hecho, se quedó un tiempo en barbecho televisivo (no sé si autoimpuesto) hasta que en el 97 regresó a la autonómica madrileña con "La hora de Mari Pau", un programa de testimonios que sustituía a otro espacio similar presentado por Gemma Nierga (que a su vez suplía el hueco dejado por Ana García Lozano tras su fichaje por Telecinco). A Mari Pau la vemos ahora muy habitualmente como contertulia en programas de actualidad demostrando que mantiene esa serenidad que imprimía a todos sus formatos en los noventa. 

jueves, 14 de junio de 2018

I Festival de Canciones Infantiles


En 1963 comenzó a celebrarse un concurso que más tarde sería cita anual, el Festival de Canciones Infantiles. Aquella primera ocasión este certamen se incluyó dentro del programa infantil de los domingos "Fiesta con nosotros" presentado y dirigido por un histórico de la radio catalana, Juan Viñas, pionero también de los concursos y espacios para niños en la tele realizada desde Barcelona. Esta sería la primera vez que se organizaba un concurso de cantantes noveles menores de 12 años y a pesar del éxito los jefes de la TVE de entonces no aprovecharon la oportunidad para repetir al año siguiente. Fue en 1967 cuando se retomó esta idea y con un ligero cambio en el nombre (Festival de la Canción Infantil, en singular) se presentó como espacio independiente, con galas de selección y semifinales incluidas. Se mantuvo en antena hasta 1970 y regresó de forma excepcional en el 73.


Pero volviendo a ese primer encuentro que nos ocupa, esta sección de "Fiesta con nosotros" comenzó en marzo y celebró su final en julio. A esa última fase llegaron 6 niños y entre ellos había dos hijas de famosos, una era Rosa que ya había logrado incluso un éxito en las listas de ventas el año anterior con su padre José Guardiola y aquel empalagoso "Di, papá" y la otra era Nuria Montoliu, hija del extraordinario intérprete y compositor de jazz Tele Montoliu y la cantante cubana de boleros Pilar Morales. Sin embargo, ninguna de ellas se alzó con el primer premio. Fue Charito Bartolomé, una niña de 11 años proveniente de Aranda de Duero (Burgos) la que se llevó un viaje a Roma con su padre a gastos pagados donde además se les presentaría al Papa en una audiencia privada, vamos, la ilusión de cualquier niño... Charito siguió presentándose a concursos musicales y participó en varios festivales de moda en la época como el Hispano-Portugués de la Canción del Duero pero su carrera no llegó a despegar profesionalmente. Eso sí, hoy sigue como profesora del Coro de la Iglesia de Santa María de su tierra.

jueves, 7 de junio de 2018

Gran Teatro: En Flandes se ha puesto el sol


En la temporada 1959-60 los dramáticos ocupaban buena parte de la parrilla de una muy incipiente TVE. "Fila Cero" era el programa estrella, el que agrupaba el estreno semanal de una obra representada en directo desde el minúsculo plató del Paseo de la Habana pero se alternaba con otros contenedores como "Teatro de la familia" y breves entremeses bajo distintos apelativos por no hablar de las series de producción propia en antena, "Galería de esposas" y "Palma y don Jaime" entre otras. El 25 de enero del 60 se produce un hito en el devenir del "tele-teatro" español con la inauguración de "Gran Teatro". La revista "TeleRadio" (nº 109) lo dejaba muy claro en el reportaje que informaba del estreno: "Un programa teatral nuevo, distinto a todos los demás que pretende recoger las obras más importantes de la escena universal, bien por su clasicismo, bien por su carácter extraordinariamente significativo." La obra elegida para aquella primera cita era "En Flandes se ha puesto el sol" de Eduardo Marquina "en la que se ensalzan las virtudes heroícas de la raza" afirmaba hinchando pecho 
el periodista (sin firmar) de la publicación. Con una fotografía del ensayo y un titular altisonante se anunciaba esta pieza protagonizada por Guillermo Marín, Luisa Salas, Manuel Díaz Velasco, Manuel Soriano y José María Escuer. 


Un par de semanas después reproducía esta foto de la representación en directo ante las cámaras. Lo cierto es que, más allá del aire triunfalista de la apertura, "Gran Teatro" sí que se convertiría en una cabecera fundamental en la historia de nuestra tele porque por primera vez la duración de una obra superaba los 30 minutos llegando a los 90 en este caso y más adelante incluso a los 100. Es decir, se pasaba de escoger escenas clave del texto elegido y, a ser posible, en un mismo decorado para adaptarlas a un tiempo verdaderamente exiguo a otorgar un espacio en la programación que permitía representarlas con mucha más fidelidad y respetando (o casi) su duración. Además, por primera vez se planteaba un proyecto ambicioso para este género: difundir los textos clásicos y en verso. Como decía Baget en su "Historia de TVE" "hasta entonces habían permanecido un tanto relegados a causa de la precipitación con la que se montaban las obras". Eso sí, esto obligaba a tener más ensayos y, por lo tanto, se planteaba como emisión trimestral aunque casi desde el principio fue mensual en su primera temporada y semanal en las dos siguientes. También se dieron cuenta enseguida los jefes de la necesidad de ampliar el número de decorados e, incluso, de grabar algunos bloques en el recién llegado video-tape Ampex para enriquecer los escenarios y permitir cambios temporales y, atención, incorporar exteriores grabados en formato cine (16 mm), cosa que algunos críticos definieron como "soluciones espúreas" porque consideraban que la tele tenía que ser en directo y el celuloide era para las salas y no para las pantallas. Juan Guerrero Zamora fue su director más habitual. Otras versiones memorables de este contenedor fueron "Julio César", "Otelo" y "Edipo" (del que ya hablamos aquí). 

martes, 5 de junio de 2018

El español y los siete pecados capitales


¿Cómo pecan los españoles? ¿Cuál es la relación entre el españolito medio y las infracciones graves contra la fe católica? ¿Somos, por ejemplo, más envidiosos que los ingleses pero tenemos menos gula que los franceses? Algo así se había planteado en 1970 el historiador y escritor Fernando Díaz-Plaja con una reflexión seria pero bajo una forma que no se alejaba demasiado de la ironía. Diez años más tarde se presentaba a bombo y platillo (portadas en TeleRadio y TP incluidas) una serie de televisión basada libremente en aquel texto. Sería el viernes 24 de octubre de 1980 a las 21.30 h cuando se emitiera el primer capítulo de una serie de siete. La soberbia ocuparía las dos primeras semanas (se ve que es el más grave de nuestros defectos) mientras que la avaricia y la gula compartirían la media hora de duración de la tercera entrega.


Dos actores muy reconocidos por el público que en aquel momento formaban pareja cómica en cine y teatro, Juanjo Menéndez y Jesús Puente, serían los protagonistas de esta serie que había sido adaptada para televisión por el guionista Juan Miguel Lamet que años más tarde se haría popular para el público de la 2 gracias a sus habituales colaboraciones como sabio contertulio en "¡Qué grande es el cine!" aquella escuela para ver películas dirigida por José Luis Garci. Un bregado director cinematográfico sería el que pondría imágenes a aquel guión, José María Forqué que, curiosamente, sólo había tenido una puntual contribución a TVE anteriormente, "El sombrerito" en 1970 y basada en un texto de Antonio Gala, premio en Montecarlo por cierto. Entre el elenco de 30 actores contratado destacaba un tercero que junto a los citados tenía un papel fijo, Rafael Alonso


Cada episodio se introducía con la conferencia de Don Marcelino Fernández Carballo (Puente) encargada por el director de un centro cultural, Margallo (Menéndez), viejo amigo con el que ahora tiene una difícil convivencia porque la sana rivalidad con la que comenzó su relación se ha ido tiñendo con los años de una amargura que la ha mutado en continua competición. Alonso interpreta a un amigo común que intenta mediar (sin mucho éxito) en sus desavenencias. 


Tres meses y medio tardó en rodarse en formato cine y con profusión de exteriores esta serie que fue producida por una compañía independiente con un presupuesto de 45 millones de pesetas, cifra que en aquel momento se consideró muy ajustada porque se aseguraba que si hubiera sido llevada a cabo por la propia TVE hubiera costado el doble. Este dato se reconocía sin rubor en la nota de prensa oficial, como si ese ahorro no desvelara un sobrecoste exagerado por la propia tele o bien un trabajo muy por debajo de convenio (si es que lo hubiera) por parte de la productora. Decía Forqué de sus protagonistas: "Tanto el uno como el otro hacen un trabajo brillantísimo, lleno de inteligencia. No se trata de un simple papel cómico o de una interpretación normal. Hay que tener en cuenta que a lo largo de la serie interpretan cientos de personajes distintos" y es que la estructura de esta antología se basaba en pequeños sketches que servían para ejemplificar las teorías del orador. A pesar de la publicidad que se dio a este estreno y al indudable atractivo que suponía para la audiencia la pareja Menéndez-Puente no obtuvo el éxito esperado aunque tampoco fue un fracaso.