Reivindicando a los pioneros televisivos

lunes, 17 de septiembre de 2018

Danzas de España


Situaos mentalmente, principios de 1966, lunes por la noche, enciendes la tele y te aparece un sonriente (y ubicuo) Jesús Álvarez presentando un nuevo programa. El nombre ya nos ofrece una idea bastante clara de lo que nos ofrecerá: "Danzas de España" y, efectivamente, daba lo que prometía, un espectáculo semanal en el que participaban agrupaciones folklóricas de todo el país para mostrar bailes típicos de sus tierras. En este caso el verbo "participar" es fundamental porque el espacio era un concurso. 


Treinta grupos regionales competirían durante varios meses en directo y ante las cámaras de los estudios de Prado del Rey para demostrar que su danza merecía el primer premio de 75.000 pesetas, poco más de 450 euros que visto hoy parece poco pero si lo contextualizamos la cosa pinta de otra manera, según el BOE el salario mínimo interprofesional para mayores de 18 años debía ser de 2.500 pesetas al mes. Calculad ahora lo que suponía ese cantidad o la de 50.000 para el segundo y 25.000 para el tercer clasificado. Aunque ese dinerín se destinara a un grupo daba para remozar convenientemente el local social del pueblo o para renovar al completo el vestuario. 


Pero aquí lo que contaba no era eso, sino la excelente plataforma que suponía la tele para dar a conocer la Muiñeira de Aranga, la Reja Granadina, el Ball dels Bastons , el Zángano, la Mascarada Souletina o las Seguidillas Goyescas por citar sólo unos cuantos de los bailes que entraron en competición. Cada semana cinco formaciones folklóricas concursaban y los que superaban esa primera semana acudían una segunda vez para unos cuartos de final. Precisamente la crítica de la época terminó cansándose de las eternas semifinales que hicieron que la emoción se fuera diluyendo poco a poco. Tengamos en cuenta además que este programa sucedía a "La unión hace la fuerza", un juego entre provincias que había sido un exitazo de aúpa en las dos temporadas anteriores pero que contaba con muchos más medios y un formato más emocionante. No en vano "Danzas de España" se improvisó sobre la marcha para intentar mantener la enorme audiencia que había congregado su predecesor.  


¿Y cómo se seleccionó a los participantes? Fue Maruja Sampelayo, regidora central de Cultura de la Sección Femenina, la que se encargó de la tarea de "traer las danzas más significativas de cada provincia y las de más belleza. Todas las provincias están trabajando con interés, con apasionamiento y bien está que haya apasionamiento por estas cosas" aseguraba a la revista "TeleRadio". Esa misma publicación, órgano oficial de TVE, explicaba los criterios de valoración: "Se tiene en cuenta la autenticidad de la misma danza, luego la ejecución por parte de quienes la interpretan, más tarde el acompañamiento musical, le toca luego a la forma del baile y, por fin, a la coreografía, bien entendido que este último criterio va siempre referido a lo popular, meta última y primera de los desvelos de la Sección Femenina en cuestión de coros y danzas y no a nada que pueda recordar la coreografía del ballet comercial." 



Jesús Álvarez, pionero de la Casa y primer todoterreno de la televisión demostró una vez más su seguridad en un plató para defender un formato que se iba pergeñando semana a semana. El jurado tenía dos figuras fijas: Antonio Ramírez Ángel, que ejercía de secretario permanente, profesor de armonía del Conservatorio madrileño y jefe de coordinación de RNE y Manuel García Matos, catedrático del folklore del mismo Conservatorio. Esos expertos eran auxiliados por famosos como la bailora Lucero Tena, el cantante Luisillo, el compositor Salvador Ruiz de Luna o el realizador especializado en musicales José María Quero. 
  "Danzas de España" tuvo bastante éxito aunque no consiguió alcanzar el nivel de popularidad del programa al que sustituía y no se renovó para una segunda temporada. Al menos sirvió para que los andaluces vieran a través de las cámaras danzas de Galicia y que los cántabros se sorprendieran con bailes murcianos. Además propició un hecho curioso para la pequeña historia de la tele, la única portada que la popular revista "TP" dedicó al maestro Álvarez. 

Fotografías de Bariego para TeleRadio. Portada de TP cedida por @ColeccionTV

lunes, 10 de septiembre de 2018

Diálogos con la música

"Diálogos con la música" en su primera temporada

¿Cómo difundir la música de cámara entre la audiencia? Difícil cuestión que ni siquiera hoy los programadores han sabido contestar... aunque ahora no es que tengan mucho interés en ello. En 1987 sí y por eso se lanzaron a realizar un programa de título "Diálogos con la música" que quiso presentar al gran público los más destacados solistas de la última generación en instrumentos bien conocidos como el piano o la guitarra pero también otros más elitistas (o eso se supone) como el clavecín, el arpa  o el clarinete. Andrés Ruiz Tarazona dirigía este espacio con formato muy simple: presentación del intérprete, introducción al instrumento que tocaría y a la obra que interpretaría, breve entrevista al invitado y, por fin, la actuación. Comenzó el 18 de abril de 1987 y cada semana presentó durante media hora a músicos españoles que después alcanzarían relevancia.

"Café Concierto" en 1979. A la izquierda, Ruiz Tarazona entrevista a Ángeles López y Juan Vercher

Este espacio ya tenía un claro precedente en otro dirigido y presentado también por Ruiz Tarazona, "Café concierto", emitido a finales de los setenta en distintos horarios y con diferente periodicidad pero que en 1978 se asentó los miércoles a las 16.15 h. La idea venía de una sección que hacía el mismo profesional en la radio y que pretendía "Dar a conocer al público español "lo nuestro". Dar opción a los valores de nuestro país porque lo que es verdaderamente lamentable es que a los artistas españoles se les conozca más fuera que aquí" según el propio Tarazona. También tenía muy claro cuál era su público: "El programa va dirigido a la gente normal, al llamado pueblo llano y estoy asombrado y no sé cuándo saldré de este asombro mío, al ver que hasta en el último rincón del país se interesan por esta música, tan maltratada antes. Es más: constantemente recibo ideas, sugerencias y hasta partituras inéditas por si nos sirven" aseguraba en declaraciones a la revista TeleRadio. En realidad "Café Concierto" tenía una audiencia paupérrima y en el panel de aceptación aparecía semana sí, semana también en el último puesto, datos que el director no aceptaba de buen grado porque presumía de recibir felicitaciones de todo el mundo y haber adquirido una popularidad inusitada. Ante las críticas por el personalismo de espacio, respondía: "Soy un profesional de la música honesto. Un musicógrafo, más que musicólogo pero eso sí: ¡quiero al programa! Así de simplemente. Se supone además que sé de múscia e intento dar a conocer cosas que la gente o ha olvidado o ignora pero de la forma más sencilla."
   Lo cierto es que se intentaba mostrar a una hora accesible algo que no estaba al alcance de todo el mundo y se hacía con mimo. El realizador de aquellos primeros años del programa era José Buenagu que además era pianista, compositor y director de orquesta que en su tiempo había dirigido la Sinfónica de Bogotá. El ayudante era Ángel Luis Ramírez, también pianista. Ambos realizaban con la partitura delante y eso marcaba la diferencia. Más adelante el espacio tendría otros realizadores como Federico Ruiz. Los errores tan criticados de esta etapa, quizás (sólo quizás) intentaron ser corregidos en "Diálogos con la música".

lunes, 3 de septiembre de 2018

Las serenatas de Carrascal

José María Carrascal en 1989, primera temporada de su noticiario en Antena 3

Introductor del informativo televisivo de autor, famoso por sus (a veces) estridentes corbatas y por sus comentarios críticos con el Gobierno de Felipe González, algo inaudito en un presentador de noticias en la tele de nuestro país. Aquellas serenatas que nos daba José María Carrascal desde la medianoche de Antena 3 en los noventa sorprenderían hoy al más pintado. Aunque ahora nos hayamos acostumbrado a los periodistas politizados, lo suyo era distinto, nos colaba de rondón el análisis y su opinión después de habernos informado. Aquello desconcertaba a un espectador poco habituado a un formato muy habitual en Estados Unidos, país en el que vivía desde 1966 hasta que fue reclamado por Manuel Martín Ferrand para inaugurar los noticiarios de la cadena que le acababan de conceder, la primera privada del país. 

Carrascal con Feli Peláez, copresentadora en su primera época en la cadena

Carrascal no era un periodista vocacional, comenzó estudios de Filosofía y Letras y Naútica, que era su verdadera pasión, trabajó como marino mercante hasta que se estableció en Berlín como profesor de español en respuesta a un anuncio en el que se pedía gente que no tuviera ni idea de alemán, sólo querían nativos. Allí fue donde comenzó a desarrollar un interés creciente por contar lo que estaba pasando. Envió crónicas como freelance al "Diario de Barcelona" y, posteriormente, al diario "Pueblo" que le contrataría como corresponsal cuando decidió trasladarse a Nueva York. Tres años después, en 1969, consiguió el título de periodista con la famosa convalidación de la Escuela Oficial que regulaba una profesión que desde los años 30 no tenía título en nuestro país.


En 1989 acepta la propuesta de Martín Ferrand por consejo de Julio Iglesias. El cantante le dio una razón indiscutible: te conocerá más gente y eso será bueno para las ventas de tus libros. Además, nunca había hecho periodismo televisivo así que, a pesar de la reticiencia inicial de su esposa, retorna a un país que había dejado en 1957 para encontrarse con una ciudadanía muy cambiada y con una forma de ejercer su profesión que no había practicado nunca. Con la imagen del Walter Cronkite más combativo durante la guerra de Vietnam desde la CBS y con rendida admiración a Edward R.Murrow en la misma cadena pero en la década de los 50, decide romper la norma no escrita de que los telediarios han de ser asépticos. "Déjenme contarles un secreto: los periodistas estamos siempre opinando. Incluso cuando decimos que no opinamos. Hay mil formas de tirar la piedra y esconder la mano. Las más usuales: el seleccionar qué noticias van a darse y cuáles no. El confeccionar los titulares subrayando este aspecto de la noticia o el otro. El elegir estratégicamente el lugar donde se colocan (...) O sea que desconfíen de los los que dicen que los periodistas con debemos opinar más que en los editoriales. Son luego los que le asan su opinión de contrabando. Preferible lo que adelantan su opinión a pecho descubierto y les advierten: esta es mi opinión sobre este asunto, tómela o déjenla. Al menos ahí no hay engaño." Así resumía su teoría en el libro "Al filo de la medianoche... y algo más" (Espasa Calpe, 1993).


En ese mismo volumen deja claro que no cree que un informador deba trabar amistad con un político: "Las relaciones entre los medios de comunicación y el poder político no pueden ser amistosas. Periodistas y políticos sirven intereses muy distintos a de la sociedad, ambos legítimos, necesarios y honorables pero lo bastante antagónicos para que no pueda haber intimidad entre ellos. Servimos ambos al mismo señor, pero en papeles tan diferentes que cualquier tipo de compadreo repercutiría en la pureza y eficacia de la labor de uno u otro o de los dos." Al menos en ese sentido era honesto, no ocultaba su opinión, trabajaba a fondo para hacer un noticiario que fuera creíble pero contando las cosas de otro modo sin que eso significara que fuera peor que el Telediario tradicional. Tampoco era habitual ver a un presentador de noticias luciendo corbatas dignas de una película de Vincente Minelli. Él resumía así por qué las usaba: "Es verdad que siempre me han gustado las corbatas un tanto llamativas, fiel a la norma inglesa de que un gentleman debe vestir lo más discretamente posible excepto en las corbatas, que ellos complementan con el pañuelo en el bolsillo superior de la chaqueta. Con el pañuelo sólo me he atrevido en mis años mozos pero las corbatas, repito, siempre me han gustado osadas. O puede que a quien le hayan gustado es a mi mujer pues, como saben, quien decide el gusto de corbatas y de las comidas de los hombres son las esposas." (Al filo de la noticia...).


Su primer horario no fue la medianoche, quizás alguno de los escasos espectadores que tenía la primitiva Antena 3 de 1989 recuerde que las primeras veces de Carrascal en directo ante las cámaras fueron a las 20 h y no precisamente solo sino compartiendo plató con compañeras como Feli Peláez. Fue ya en 1990 cuando se le ubicó al final del día (o el comienzo de otro, según se mire) y poco a poco fue haciéndose un hueco. Al tiempo que iba aprendiendo a dirigir un programa de televisión y a presentar, iba ascendiendo en las audiencias. Las otras cadenas se dieron cuenta de que había abierto un nicho de mercado inesperado y que había que luchar por ese target, por eso Telecinco entró en la batalla (la historia de los servicios informativos dirigidos por Luis Mariñas merece otro post) y un poco más tarde hasta la pública se sumó al Telediario de autor con profesionales de larga experiencia como Hermida ("Diario Noche"), Tom Martín Benítez o Pedro Altares (TD3).

Acompañado de Lourdes Maldonado en la gala del 25 aniversario de Antena 3

Pero Carrascal aguantaba todos los envites y se mantuvo incólume en la medianoche hasta 1997. Tan popular se hizo que en el 96 copresentó con Xavier Sardà "Todos somos humanos", un programa que recopilaba pifias en directo y tomas falsas de todo el mundo. Junto con Hermida era el presentador de noticias más reconocible e imitado. Hay que reconocer que aquellas lecturas de titulares de la prensa extranjera merecían parodia. Sin embargo, la llegada de Sáenz de Buruaga a la dirección de informativos de A3 supuso el final de su carrera televisiva. El nuevo jefe prefería una línea más clásica y quería que las tres ediciones tuvieran un criterio unificado. Carrascal se fue y no volvió a trabajar en la tele. Se dedicó al columnismo en "ABC" primero y "La Razón" después y sigue publicando libros periódicamente. Pudimos verlo en varios programas de su antigua casa durante las celebraciones del 25 aniversario del canal. Quizás un noticiario como el suyo tendría cabida hoy en las grandes cadenas, es más, parece que el público lo demanda, eso sí, ya no sorprendería tanto. 


Fotos cedidas por Atresmedia

martes, 21 de agosto de 2018

De cómo un presentador de informativos cambió una peli de Spielberg

John Chancellor durante la cobertura de la inauguración presidencial de Jimmy Carter en 1977

El presentador era John Chancellor. Estamos en 1974, Spielberg ha sido requerido de urgencia por los productores Richard D. Zanuck y David Brown para dirigir "Tiburón" después de unos importantes desacuerdos con el elegido inicialmente para esta tarea. No es esa película la que cambiará por la intervención del periodista sino la que estaba preparando el propio Steven escribiendo el guión, "Encuentros en la Tercera Fase", que en aquel momento todavía no tenía ese nombre sino el de "Watch the Skies". El rodaje de la exitosísima película del escualo se produce en la isla Martha's Vineyard, en el estado de Massachusetts a partir de mayo. El veterano presentador de la NBC veraneaba allí. Su prestigio como periodista le avalaba desde los 50. En aquel momento conducía el más importante informativo de la cadena, "NBC Nightly News" y en ese puesto permanecería ocho más y hasta 1992 se encargaría del comentario. 

Steven Spielberg en el gigantesco set del Box Canyon

El caso es que Spielberg y Chancellor coincidieron en aquel lugar y en un pausa del rodaje el cineasta le explicó que estaba preparando un proyecto muy personal, una película de OVNIS inspirada en el Watergate. En aquel momento la famosa investigación de Bernstein y Woodward estaba en pleno apogeo y apenas tres meses después del inicio del rodaje de "Tiburón" el presidente Nixon se vería obligado a dimitir. Por eso, Steven había pensado que unir estos acontecimientos de actualidad con las famosas teorías de ocultación de fenómenos paranormales por parte del Gobierno desde los 40 podría desembocar en una buena historia. Chancellor le respondió: "¿No crees que si el fenómeno OVNI fuera real, Nixon, en un intento desesperado por aferrarse a su cargo, no lo habría utilizado como cortina de humo para desviar la atención de la prensa del Watergate y de los crímenes que se estaban cometiendo? ¿No crees que le habría dicho al mundo que los extraterrestres estaban aquí?". El director declaró después: "¡Fue un jarro de agua fría para la película que aún no había dirigido!". Así fue como decidió enfocar el film con el estilo que después se haría habitual en su carrera, centrándose en el individuo, la familia y las implicaciones personales que un gran suceso tendría en sus vidas. El consejo de un veterano periodista modificó el tratamiento de una película a la que aún le quedaban años de producción. La anécdota, no banal precisamente, la cuenta Michael Klastorin en el libro "Encuentros en la Tercera Fase. La historia visual definitiva" que aquí ha editado Norma. 


lunes, 13 de agosto de 2018

El Maigret italiano


Cuando Georges Simenon creó al comisario Maigret no fue consciente de que se convertiría, casi de inmediato, en uno de los personajes de novela negra más apreciados no sólo en el mercado francófono sino en todo el mundo, por eso no es de extrañar que bien pronto fuera adaptada al cine y a la televisión. Ya hemos hablado aquí de la longeva adaptación francesa y también hemos mencionado que la BBC había precedido a la ORTF. Si somos estrictos fue Canadá el primer país cuya televisión encargó una serie sobre este personaje, ya en 1955, pero hubo una versión que gustó especialmente al autor y esa fue la italiana. Su protagonista, Gino Cervi, al que muchos recordarán como el alcalde comunista de las películas de "Don Camilo" protagonizadas por Fernandel, conquistó con su interpretación a Simenon.


"Le inchieste del commisario Maigret" comenzó su emisión en 1964 y se realizaron cuatro temporadas hasta 1972. Se adaptaron 16 relatos en un total de 35 capítulos, es decir, que algunos se dividían en dos partes. Cervi era famoso por sus olvidos y despistes pero en este caso supo usar este inconveniente a favor del personaje. Sus pausas, sus silencios encajaban perfectamente con la descripción de Maigret en las novelas, un comisario reflexivo, sobrio, poco dado a la chanza. La actriz Andreina Pagnani dotó a la señora Maigret de un trato maternal y comprensivo a su esposo que también estaba latente en los escritos de Simenon. 


El director fue Mario Landi (en la foto con gafas) un veterano del Programma Nazionale (así se llamaba inicialmente la RAI) que había realizado, por ejemplo, "Casa Cugat" un programa de variedades con Xavier Cugat y su mujer Abbe Lane o la edición de 1960 de "Canzonissima". En los 70 y 80 se centraría más en el cine apuntándose a un género de moda en la época, el terror erótico. Fue Landi quien eligió a Cervi como protagonista pero ¿quién decidió que fuera Landi el director? Pues nada menos que Andrea Camilleri, el famosísimo autor del Comisario Montalbano que por entonces era delegado de producción de la cadena. Landi dirigiría en 1966 una película italo-francesa sobre Maigret que protagonizaría, cómo no, Cervi.

Esta fue la primera investigación de Maigret para el espectador italiano agrupada en varios episodios:


martes, 7 de agosto de 2018

"Palma y Don Jaime", el primer efecto Darrin español

La popularidad de "Palma y Don Jaime" llevó a sus dos actores principales a la portada de "Tele Radio" en marzo de 1960

Fue una de las primeras series de TVE que permaneció más de un año en antena, sus protagonistas eran populares gracias al teatro y el cine, podríamos considerarla stricto sensu un intento de incorporar el concepto sitcom en nuestro país pero "Palma y Don Jaime" pasará a la historia de la televisión en España por sufrir el primer "efecto Darrin", ¡incluso una década antes de que este se produjera en EE.UU.! (ver entrada anterior). Recordemos que eso significa que uno de los personajes cambia de actor sin que se explique el por qué de la transmutación física. Es más, si no fuera por el extraordinario caso del profesor Quatermass que en sus tres series de los cincuenta en la BBC tuvo un intérprete diferente en cada una, sería el primero de la tele europea aunque si tenemos en cuenta que aquí no hubo años de diferencia, como en el de Quatermass, quizás este sea aún más llamativo. Demos primero un par de datos para contextualizar: Alfredo Castellón dirigía y realizaba sobre guiones de Agustín Isern. El argumento era sencillo: Palma era una secretaria tan voluntariosa como desorganizada que hacía sufrir hasta lo indecible a Don Jaime, su jefe, si bien solía solucionar los problemas que ella misma creaba con grandes dosis de imaginación. Se adelantaba, por lo tanto, unos cuantos años a otra serie con la misma premisa que triunfó en medio mundo: "The Lucy Show" protagonizada por Lucille Ball y Gale Gordon.

José Luis y Elena en la oficina de Don Jaime

Esta comedia semanal de unos 30 minutos de duración por episodio comenzó su andadura en el verano de 1959 protagonizada por Antonio Casal y María Fernanda D'Ocón pero enseguida Casal fue sustituido por José Luis López Vázquez y apenas un par de capítulos más tarde D'Ocón por Elena María Tejeiro, en ambos casos por compromisos cinematográficos y teatrales. Aquí ya tenemos el primer cambio injustificado pero no se vayan todavía, aún hay más. En mayo de 1960 Pastor Serrador (primo de Chicho Ibáñez Serrador) reemplazaba a López Vázquez en el papel del rígido jefe que tenía que soportar a la "pizpireta y pícara" (palabras de la prensa de la época) secretaria. Efecto Darrin por triplicado en una misma temporada ininterrumpida. 

La misma oficina apareció de una semana para otra dirigida por un Don Jaime muy cambiado

La serie tuvo una buena acogida desde el principio a tenor de los primitivos sondeos de audiencia y por las cartas que llegaban a la revista TeleRadio, la publicación oficial de TVE. Esas misivas, centenares según aseguraba el semanario, eran generalmente positivas pero también había un buen número que criticaba la excesiva fantasía de las situaciones que se presentaban a lo que López Vázquez respondía: "El telespectador debe darse cuenta de que, indudablemente, las situaciones que se plantean son normalmente absurdas, fuera la de la realidad. Pero esta es la gracia del programa. Un jefe y una secretaria, repito que normalmente no suelen ser así pero si hiciéramos un programa natural, conforme con la realidad, no sería necesaria nuestra actuación" (TR nº 117).

Elena acompañada ahora de Pastor Serrador, el tercer Don Jaime de la serie


La serie se mantuvo, pues, más de un año en antena y el historiador y crítico Baget-Herms la definió como una de las primeras "con pegada" pero el viernes 21 de octubre del 60 fue inesperadamente relevada por una comedia titulada "La otra vida de López" que apenas duró un mes. Curiosamente, esa nueva y efímera serie tenía prácticamente al mismo equipo creativo si exceptuamos al susodicho López que era interpretado por Juanjo Menéndez. 

sábado, 4 de agosto de 2018

El efecto Darrin


Si eres un verdadero aficionado a la televisión, es posible que alguna vez hayas oído la expresión "efecto Darrin" aunque quizás no sepas exactamente a qué se refiere. Nos retrotraemos medio siglo atrás para explicar qué es eso. En 1964 Dick York consiguió uno de sus grandes éxitos televisivos al ser fichado, como segunda opción, para protagonizar junto a Elizabeth Montgomery "Embrujada", una de las series más populares y recordadas de todos los tiempos, llegando al 2º puesto de audiencia en EE.UU. en su primera temporada. Desde el principio esta historia de una bruja que se enamora (y después se casa) con un mortal fue exportada a medio mundo. En España a mediados de la década se podía incluso ver dos veces al día, una en la Primera cadena y otra en la UHF. El actor tenía una larga experiencia en cine y, sobre todo, en televisión pero todavía no había pasado al status de protagonista estrella y gracias a esta paranormal serie lo consiguió pero a costa de mucho sufrimiento. Y es que en 1959 había tenido un accidente durante el rodaje de un western y desde entonces arrastraba problemas de espalda que le generaron una adicción a los tranquilizantes. Durante los primeros cinco años de "Embrujada" aguantó como pudo las necesidades de los guionistas y directores en unas tramas que continuamente implicaban las consecuencias de tener una bruja en casa, tales como flotar, volar o cualquier otra acción que le obligaba a estar suspendido en el plató colgado de unos cables sujetos a unos incómodos arneses. En varios episodios de la temporada 1968/69 su personaje aparecía sospechosamente en la cama, en un diván, en el sofá pero cierta jornada había que rodar una escena en la que tenía que estar sobre unos andamios. A la incomodidad de la posición se sumó un efecto lumínico parpadeante que le provocó un mareo, tras pedir que lo bajaran perdió el conocimiento. Unos días más tarde el productor William Asher (a la sazón marido de la propia Montgomery) le visitó en el hospital donde, aparentemente, le sugirió que renunciara al papel. Fuera como fuese, esa fue la última temporada de York en la serie y durante años se dedicó a su recuperación y a superar su adicción a los analgésicos, casi se arruinó por la falta de trabajo y, finalmente, en los 80 regresó al terreno actoral interviniendo puntualmente en varias series de éxito como "La isla de la fantasía". Falleció en 1992 de las complicaciones surgidas de un enfisema con sólo 63 años. 


Antes he dicho que la de 1968/69 fue la última temporada de York en "Embrujada" y es que la serie continuó pero no eliminando su personaje sino sustituyendo al actor por otro, casualmente también llamado Dick, éste Sargent que, para más casualidad, había sido la primera opción de los productores para este rol. En su momento lo había rechazado porque confiaba más en otra sitcom que le habían ofrecido pero que no superó su primera temporada. Así que, podemos suponer, cuando volvieron a proponerle ser cabeza de cartel de uno de los programas más vistos de la época no debió de pensárselo ni plantearse ningún problema ético con respecto a su antecesor. Y he aquí que tenemos el "efecto Darrin", de un capítulo a otro Darrin Stephens muda su cara sin ninguna explicación. A partir de entonces se abrió la veda para cambiar actores conflictivos, rebeldes o, simplemente, solucionar problemas de agenda, de ambición o incluso de enfermedad y muerte reales. Si al productor le interesaba que el personaje siguiera vivo se podía contratar otro intérprete y, si era necesario, poner alguna excusa, la más socorrida fue la del accidente automovilístico que obligaba a una operación de cirugía estética. En las soap operas (culebrones) de largo recorrido esto comenzó a normalizarse en los 80 hasta llegar a situaciones que rozaban el ridículo. Algunos "efectos Darrin" son especialmente llamativos, por ejemplo, el más rápido: el protagonista de "El coche fantástico" que, por cuestiones narrativas, transmuta su rostro apenas a la media hora de la primera entrega. Posiblemente el que más recuerda la audiencia reciente es el de Vivian Banks. Parece ser que Janet Hubert-Whitten tenía una relación más que tensa con Will Smith y fue sustituida por Daphne Maxwell Reid en 1993. 
   En cuanto al caso que hoy nos ocupa Dick York tuvo una victoria pírrica tras su abrupta salida de "Bewitched" (su título original). En su última temporada fue nominado al Emmy (qué oportuno) y la serie cayó del puesto 11 de la lista de los más vistos hasta el 22 en la primera temporada de Sargent, al 45 en la siguiente y al 50 en la última.
   Próximamente os contaré el primer "efecto Darrin" de la televisión en España que, incluso, se produjo años antes que el de "Embrujada".